El Ayuntamiento de Valencia ha anunciado una inversión de 2,5 millones de euros para la renovación de la calle Colón, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Sin embargo, el proyecto ha desatado una ola de críticas por parte de ciudadanos y partidos de la oposición, quienes lo consideran un cambio meramente estético que no aborda los problemas de fondo de la vía.
La intervención, que comenzará después de las Fallas y tendrá una duración de cinco meses, se centrará en la renovación de pavimentos y mobiliario urbano, pero mantendrá intacta la actual distribución de carriles para vehículos, transporte público y bicicletas, así como el ancho de las aceras.
Puntos Clave
- El proyecto tiene un presupuesto de 2,5 millones de euros y un plazo de ejecución de cinco meses.
- La reforma no modificará el ancho de las aceras ni la distribución de carriles.
- Las críticas se centran en la falta de ambición y la ausencia de una mayor peatonalización.
- El gobierno municipal defiende la actuación por sus mejoras en seguridad, accesibilidad y reducción de la contaminación acústica.
Un proyecto centrado en la superficie
El plan presentado por la alcaldesa, María José Catalá, forma parte de una iniciativa más amplia denominada “plan Valentia”, que busca homogeneizar la estética del centro de la ciudad. Los trabajos en la calle Colón se enfocarán en tres áreas principales: garantizar la seguridad de los peatones, unificar el mobiliario urbano y renovar por completo el suelo.
Entre las mejoras detalladas se incluye la sustitución del pavimento actual por losas de granito, la instalación de asfalto fonoabsorbente para reducir el ruido del tráfico y la ampliación de los alcorques para permitir un mejor crecimiento del arbolado. Además, se eliminarán los aparcamientos de motos de las aceras, reubicándolos junto a las estaciones de Valenbisi en la calzada para despejar el paso peatonal.
Detalles de la Intervención
- Inversión: 2,5 millones de euros.
- Duración: 5 meses, a partir del final de las Fallas.
- Pavimento: Sustitución por granito en aceras.
- Calzada: Asfalto fonoabsorbente para reducir el ruido.
- Mobiliario: Reubicación de aparcamientos de moto y Valenbisi en la calzada.
- Zonas verdes: Ampliación de alcorques para los árboles.
A pesar de estas mejoras, el punto central de la controversia es que la estructura de la calle no cambiará. Mantendrá sus dos carriles para el vehículo privado, un carril para bus y taxi, y un carril bici bidireccional, conservando el mismo ancho de aceras que tiene actualmente.
Fuerte rechazo en redes sociales y la oposición
La reacción al anuncio no se hizo esperar. Inmediatamente después de su presentación, las redes sociales se llenaron de comentarios críticos hacia el proyecto. Muchos usuarios calificaron la reforma como un “lavado de cara” insuficiente y costoso, argumentando que la inversión de 2,5 millones de euros debería destinarse a una transformación más profunda que priorice al peatón.
“Dos millones y medio en un cambio de pavimento, sin ninguna ambición mayor”, comentaba un ciudadano. Otro añadía: “Literalmente es IGUAL. La calle Colón necesita más aceras y menos coches”. La percepción generalizada es que se ha perdido una oportunidad para redefinir el uso de una de las vías más importantes de Valencia.
“Es enterrar dos millones y medio de euros para cambiar solamente adoquines, sin ganar espacio peatonal y sin transformar una de las principales vías comerciales de València.”
Los partidos de la oposición se han sumado a las críticas. Desde Compromís, se ha calificado la propuesta como “meramente cosmética, sin ninguna ambición, e impuesta unilateralmente”. Además, alertan de que este proyecto podría ser el preludio de un aumento del tráfico si se reabre la cercana calle Alicante, lo que devolvería a Colón a niveles de congestión de 2015.
Por su parte, el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Borja Sanjuan, acusó a la alcaldesa de “enterrar” el dinero público en una reforma que “en la práctica, no cambia absolutamente nada” y demuestra una “falta de proyecto de ciudad”.
La defensa del gobierno municipal
Ante la avalancha de críticas, la alcaldesa María José Catalá ha defendido la necesidad y los beneficios del proyecto. Catalá argumentó que la calle llevaba más de 30 años sin una actuación integral y que la reforma aportará mejoras significativas en la calidad de vida y la identidad de la zona.
El polémico "plan Valentia"
La reforma de la calle Colón se enmarca en el "plan Valentia", una estrategia del gobierno municipal para unificar la imagen del centro. Este plan ya generó controversia anteriormente con la sustitución de los maceteros de varias plazas céntricas, un cambio que supuso una inversión de medio millón de euros y que también fue criticado por su carácter estético y su coste.
En respuesta a la oposición, la alcaldesa destacó varios puntos clave de la intervención. Subrayó que el asfalto fonoabsorbente no solo reducirá la contaminación acústica, sino también las emisiones de CO2. También defendió el uso del granito, señalando que es el mismo material que el anterior gobierno utilizó en calles adyacentes como Isabel la Católica, unificando así el entorno.
Finalmente, Catalá respondió directamente a la crítica sobre la falta de espacio peatonal:
“Ganar espacio al peatón se puede hacer eliminando obstáculos o ampliando la acera. Hemos optado por lo primero”.
Con esta afirmación, la alcaldesa defiende que la reubicación de aparcamientos de motos y estaciones de Valenbisi en la calzada liberará las aceras y mejorará la circulación de los viandantes, cumpliendo así con uno de los objetivos de la reforma sin necesidad de alterar la distribución de carriles.





