Valencia y su área metropolitana avanzan en la construcción de una infraestructura crítica diseñada para garantizar el suministro de agua potable a 1,7 millones de habitantes. El proyecto, conocido como la "autopista del agua", conectará las dos principales plantas potabilizadoras de la región, creando un sistema redundante capaz de hacer frente a emergencias como inundaciones o apagones.
Puntos Clave
- El objetivo es conectar las plantas potabilizadoras de La Presa (Manises) y El Realón (Picassent).
- La obra asegurará el suministro de agua a casi 1,7 millones de personas en Valencia y 50 municipios.
- La inversión total supera los 113 millones de euros, con una finalización prevista para 2027.
- El sistema permitirá que una planta pueda abastecer a toda la red si la otra falla por una emergencia.
Una red de seguridad para el agua metropolitana
La ciudad de Valencia y los municipios circundantes dependen de dos grandes instalaciones para potabilizar el agua que consumen: la planta de La Presa en Manises y la de El Realón en Picassent. Sin embargo, la configuración actual de la red no permite que una planta supla a la otra en caso de una avería grave.
Esta vulnerabilidad es la que busca corregir el ambicioso proyecto de interconexión. Mediante la instalación de más de 25 kilómetros de tuberías de gran diámetro, se creará un circuito cerrado que permitirá desviar el flujo de agua desde cualquiera de las dos plantas para abastecer a toda el área metropolitana. "Ésta es una obra fundamental, porque si fallara alguna de esas dos plantas, podríamos suministrar agua a través del funcionamiento de la otra", explicó la alcaldesa de València, María José Catalá.
El origen de una necesidad
La planificación de esta infraestructura comenzó hace una década, pero su necesidad se hizo más evidente tras episodios climáticos extremos como las DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), que pusieron a prueba la resiliencia de los servicios básicos. La posibilidad de un fallo en el suministro durante días reforzó la urgencia de contar con un sistema más robusto y flexible.
Detalles de una obra de gran envergadura
Autoridades locales, incluyendo a la alcaldesa de València, María José Catalá, y responsables de la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (EMSHI), visitaron recientemente los trabajos en la zona de Faitanar. Esta fase corresponde al tramo II del proyecto, que implica la instalación de 1.667 metros de tubería de acero para unir el tramo ya finalizado en Xirivella con la red principal en el término municipal de València.
La complejidad técnica del proyecto es notable. Las tuberías, con diámetros que alcanzan los 1,4 metros, deben atravesar un territorio densamente poblado y con importantes barreras naturales y artificiales. Para minimizar el impacto, el trazado incluye la construcción de túneles para cruzar ríos y otras infraestructuras, además de un diseño cuidadoso para no alterar significativamente el Parque Natural del Túria y la huerta metropolitana.
El proyecto en cifras
- Población beneficiada: 1,7 millones de habitantes.
- Municipios cubiertos: 51 (Valencia y 50 del área metropolitana).
- Longitud total de la nueva tubería: Más de 25 kilómetros.
- Inversión total: Más de 113 millones de euros.
- Inicio del proyecto: 2014.
- Finalización prevista: 2027.
Llamada a la inversión estatal
Durante su visita a las obras, la alcaldesa Catalá aprovechó para dirigir una petición al Gobierno central. Reclamó a la Confederación Hidrográfica del Xúquer que acometa las inversiones necesarias en el canal Xúquer-Túria, una infraestructura complementaria y vital para el sistema hídrico de la región.
"Es muy importante que estas obras que estamos haciendo nosotros vayan acompañadas de las obras de la Confederación en el canal, que necesita de forma urgente una infraestructura de once kilómetros. Exijo al Gobierno de España que se ponga a trabajar como lo estamos haciendo los pueblos del área metropolitana y la ciudad de València", declaró Catalá.
La alcaldesa subrayó que el esfuerzo de las administraciones locales debe ser correspondido por el Estado para lograr un refuerzo integral de todo el sistema hidráulico de la zona.
Garantía de futuro para las próximas décadas
El sistema de abastecimiento metropolitano, gestionado por la EMSHI y compuesto por las dos plantas potabilizadoras y más de 240 kilómetros de grandes conducciones, ya ha demostrado su eficacia en contingencias pasadas. Sin embargo, esta nueva "autopista del agua" representa un salto cualitativo en la seguridad y garantía del servicio.
Más allá de ser una simple tubería, esta obra se consolida como un elemento clave del modelo de abastecimiento metropolitano. Su finalización en 2027 no solo reforzará la capacidad de respuesta ante incidencias graves, sino que garantizará la continuidad y calidad del servicio de agua potable para las próximas décadas, adaptando la infraestructura a los desafíos del cambio climático y el crecimiento poblacional.





