El proyecto para finalizar el Jardín del Turia con el Parque de Desembocadura se encuentra en un compás de espera. Correcciones técnicas solicitadas por la Autoridad Portuaria de València han retrasado la presentación del plan de ejecución, generando inquietud entre los vecinos de Natzaret, que llevan décadas esperando esta infraestructura clave.
A pesar de que el Ayuntamiento de València preveía desbloquear el proyecto a finales de 2025, detalles como el ancho de los pasos y el tipo de vallado han pospuesto los plazos. Ambas administraciones aseguran que trabajan para presentar el proyecto definitivo en los próximos días y comenzar las obras en 2026.
Puntos Clave
- El proyecto del Parque de Desembocadura sufre retrasos por ajustes técnicos de la Autoridad Portuaria.
- La inversión total estimada es de 35 millones de euros, con una aportación de 13,5 millones por parte del puerto.
- Los vecinos de Natzaret consideran el parque una "deuda histórica" desde la ampliación del puerto en 1986.
- El diseño contempla un bosque urbano, zonas inundables para prevenir riadas y una solución para los vertidos del colector norte.
- El objetivo es iniciar las obras en 2026, aunque la fecha de presentación del proyecto final sigue sin concretarse.
Ajustes técnicos frenan el arranque
La culminación del gran pulmón verde de València, el Jardín del Turia, deberá esperar un poco más. El tramo final, conocido como el Parque de Desembocadura, se ha topado con un obstáculo burocrático que ha impedido cumplir los plazos previstos por el gobierno municipal.
Fuentes de la Autoridad Portuaria de València (APV) han confirmado que se están ultimando una serie de "detalles técnicos" sobre el proyecto de ejecución. Estas correcciones, que incluyen aspectos como el ancho exacto de algunos caminos y la elección del vallado perimetral, son consideradas indispensables para poder licitar las obras con todas las garantías.
El equipo de la alcaldesa María José Catalá había manifestado su intención de presentar el plan definitivo antes de concluir 2025, pero estos ajustes han obligado a recalcular el calendario. Ahora, el Ayuntamiento y la APV buscan una fecha cercana para una presentación conjunta que dé el pistoletazo de salida a la licitación.
Cifras del Proyecto
El Parque de Desembocadura cuenta con un presupuesto estimado de 35 millones de euros. De esta cantidad, la Autoridad Portuaria de València aportará 13,5 millones, además de ceder los terrenos al Ayuntamiento por un periodo de 25 años en el marco de la colaboración puerto-ciudad.
Una deuda histórica con Natzaret
Para los residentes del barrio de Natzaret, este parque es mucho más que una zona verde. Es la materialización de una reparación histórica que se remonta a casi cuarenta años. Julio Moltó, presidente de la asociación de vecinos, recuerda con claridad el origen de esta demanda.
"En 1986, el alcalde Pérez Casado firmó un convenio para la ampliación sur del puerto, lo que supuso la desaparición de la playa de Natzaret. Como compensación, se prometieron al barrio zonas verdes y una solución hidráulica para el viejo cauce", explica Moltó.
El espacio donde se levantará el parque tiene también un gran valor simbólico. Ocupará los terrenos de la antigua fábrica de aceite de soja, cuyo derribo en 2014 fue una importante victoria vecinal. Por ello, la impaciencia en el barrio crece con cada retraso administrativo.
El Convenio de 1986
El acuerdo firmado hace casi cuatro décadas entre el Ayuntamiento y el Puerto sentó las bases para la expansión de la infraestructura portuaria hacia el sur. Este crecimiento fue vital para la economía de la ciudad, pero tuvo un coste social y medioambiental para el barrio de Natzaret, que perdió su acceso directo al mar y su playa. El Parque de Desembocadura es la principal medida compensatoria de aquel pacto.
Un bosque para el futuro y contra las inundaciones
El diseño del futuro parque, obra del equipo de arquitectos Carmel Gradolí y Arturo Sanz, fue el ganador de un concurso de ideas bajo el nombre de "(Con)fluir". El gobierno municipal actual revisó el proyecto y decidió seguir adelante con la propuesta, que destaca por su doble función: lúdica y medioambiental.
El plan contempla la creación de un gran bosque urbano que conectará el puente de Astilleros con el mar. Incluirá diferentes áreas de uso ciudadano, como un espacio que evoca la antigua playa de Natzaret mediante una lámina de agua y una zona de juegos con un barco inspirado en el naufragio de Gulliver.
Sin embargo, uno de sus aspectos más relevantes es la gestión del agua. A raíz de los efectos de recientes episodios de DANA, los vecinos solicitaron que el parque se diseñara como un jardín inundable. El proyecto ya incorpora esta idea, recuperando la morfología de un río trenzado y construyendo tanques de tormenta para absorber grandes volúmenes de agua en caso de lluvias torrenciales y proteger al barrio.
Las demandas vecinales y el futuro del cauce
Además de la protección contra inundaciones, los vecinos de Natzaret mantienen viva otra reivindicación histórica: la apertura definitiva del antiguo cauce del Turia al mar. La APV ha mostrado reticencias por la complejidad técnica, pero se ha llegado a un punto intermedio.
Julio Moltó señala que se ha acordado dejarlo como una posibilidad abierta para el futuro. "No se puede negar a las generaciones venideras el derecho a esa salida al mar a cielo abierto, en función de cómo evolucione el cambio climático", argumenta el líder vecinal.
Mientras tanto, el proyecto sí abordará otro problema crónico de la zona: los vertidos. El Ayuntamiento ha solicitado al equipo redactor que incluya la prolongación del colector norte. Esta obra de ingeniería es fundamental para dar salida a los excedentes de aguas pluviales y residuales que, en episodios de lluvia intensa, acaban vertiéndose al final del viejo cauce, generando problemas de salubridad y malos olores. El parque se presenta así como la oportunidad de resolver, de una vez por todas, varias de las cicatrices históricas de Natzaret.





