Un patio interior en el distrito de Quatre Carreres, que ha permanecido cerrado con una verja durante seis años para evitar problemas de convivencia, será transformado en un nuevo jardín público. El proyecto, con una inversión de medio millón de euros, tiene un plazo de ejecución de cinco meses y busca revitalizar un espacio degradado en una zona con alta densidad de población.
Puntos Clave
- Se construirá un jardín público en un patio interior entre las calles Reino de València, Luis Oliag y Escultor José Capuz.
- La parcela ha estado cerrada con verjas durante seis años debido a problemas de botellón y ruidos.
- La inversión para la obra asciende a 500.000 euros y se prevé que finalice en cinco meses.
- La decisión de crear un jardín deja de lado una propuesta vecinal de construir un aparcamiento público en la misma parcela.
Un nuevo pulmón verde para el barrio
El Ayuntamiento de València ha adjudicado las obras para convertir una gran parcela interior, hasta ahora en desuso, en una zona verde accesible para todos los ciudadanos. Este espacio, ubicado en la manzana delimitada por la avenida del Reino de València, la calle Luis Oliag y la calle Escultor José Capuz, se convertirá en un jardín que pretende servir como lugar de esparcimiento para los residentes del distrito de Quatre Carreres.
El acceso al nuevo jardín se realizará a través de dos pasajes existentes que conectan con las vías públicas, eliminando las verjas que han bloqueado el paso durante los últimos seis años. A pesar de su configuración como un patio interior, las autoridades han asegurado que el espacio será plenamente disponible para la ciudadanía y de fácil acceso.
Un origen ligado al ferrocarril
La fisonomía de esta zona de la ciudad es el resultado directo de la eliminación de la antigua vía del tren que se dirigía hacia Francia. El desmontaje de las vías dejó un largo pasaje peatonal, hoy conocido como Pepita Samper y Sor Guillermina, y parcelas como esta, que quedaron encajonadas entre las nuevas edificaciones.
El fin de seis años de clausura
La decisión de cerrar este espacio se tomó hace exactamente seis años en respuesta a las constantes quejas de los vecinos. La parcela, al ser un lugar diáfano y con doble acceso, se había convertido en un punto habitual para la celebración de botellones, generando ruidos y molestias que afectaban la convivencia en el barrio.
El entonces concejal de Jardines, Sergi Campillo, ordenó la instalación de dos verjas metálicas, una en cada acceso, para clausurar el terreno y atajar el problema. Desde entonces, el espacio ha permanecido yermo, accesible únicamente para algunos vecinos con patios traseros colindantes y para la terraza de una horchatería local.
La transformación en jardín busca no solo recuperar un espacio degradado, sino también darle un uso que beneficie a la comunidad, especialmente a los centros de mayores cercanos que podrán disfrutar de un lugar tranquilo y accesible.
Datos del Proyecto
- Inversión: 500.000 euros.
- Duración de las obras: 5 meses.
- Superficie: Gran parcela interior de una manzana residencial.
- Objetivo: Crear un espacio verde público y accesible.
El debate latente: jardín frente a aparcamiento
La creación de este jardín resuelve el futuro de la parcela, pero deja en el aire otra de las grandes reivindicaciones vecinales: la falta de aparcamiento. Durante años, a través de los Presupuestos Participativos, los residentes de la zona habían propuesto destinar este terreno a la construcción de un aparcamiento público.
El barrio de Quatre Carreres, desarrollado en una época en la que muchos edificios se construían sin garajes privados, sufre una elevada presión de estacionamiento. La alta densidad de población agrava un problema que obliga a los vecinos a buscar aparcamiento en zonas cada vez más saturadas.
De hecho, la necesidad de nuevas plazas de aparcamiento fue un tema destacado en la política local reciente. En mayo de 2023, el primer acto de la campaña que llevó a la alcaldía a María José Catalá incluyó la promesa de habilitar 200 plazas en la cercana calle Luis Oliag para paliar esta carencia.
Con la adjudicación de las obras del jardín, la opción del aparcamiento en esta ubicación queda descartada, centrando la solución para el estacionamiento en otras posibles alternativas en el distrito.
Un futuro por definir
Una vez que el jardín sea una realidad, el principal reto será asegurar que el espacio no vuelva a convertirse en un foco de problemas de convivencia. Su carácter de "jardín oculto", al estar en el interior de una manzana de edificios, genera dudas sobre si podría atraer de nuevo actividades incívicas como el botellón.
La correcta gestión, iluminación y mantenimiento del nuevo espacio verde serán clave para garantizar que se consolide como un lugar de encuentro y descanso para los vecinos, cumpliendo así el objetivo con el que ha sido proyectado.





