El Ayuntamiento de València ha garantizado el realojo en el mismo barrio para las 20 familias del histórico "Edificio de los Falleros", en la calle Na Jordana de Ciutat Vella, cuya demolición está prevista en el Plan de Actuación Integral (PAI) del Carmen. Tras dos años de incertidumbre, esta decisión busca asegurar que ningún residente sea desplazado de su entorno.
El edificio, un bloque de diez plantas construido en 1962 para albergar a los afectados por la gran riada de 1957, se enfrenta a la demolición después de que la promotora RZS Investments SL reactivara el plan urbanístico. La comunidad de vecinos, compuesta en su mayoría por personas de avanzada edad, había expresado su preocupación por las indemnizaciones insuficientes que les impedirían permanecer en el barrio.
Puntos Clave
- El Ayuntamiento de València se compromete a realojar a las 20 familias afectadas en viviendas similares dentro de Ciutat Vella.
- El "Edificio de los Falleros" fue construido en 1962 para las víctimas de la riada de 1957 y tiene un gran valor histórico y sentimental.
- La demolición forma parte del PAI del Carmen, reactivado por una promotora que ha adquirido el 60% de la propiedad de los terrenos.
- Los vecinos han luchado durante dos años contra lo que consideran una expulsión de su barrio.
Una promesa municipal tras dos años de lucha
La tensión para los residentes del número 32 de la calle Na Jordana comenzó en 2024. Fue entonces cuando recibieron una carta certificada del Ayuntamiento que les notificaba la reactivación del PAI del Carmen. Este plan, que llevaba décadas latente, volvía a la vida de la mano de la empresa RZS Investments SL, que había logrado el 60% de la propiedad de los terrenos, el mínimo legal para impulsar el desarrollo de forma unilateral.
La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre las 20 familias de la torre. El PAI contempla el derribo de su edificio y una docena de inmuebles más, lo que significaba que debían abandonar sus hogares. La compensación económica ofrecida, según los vecinos, resultaba insuficiente para adquirir una nueva vivienda en un barrio donde los precios se han disparado. La misma promotora ya comercializa pisos nuevos en la zona por cifras que rondan los 400.000 euros.
Un edificio con historia
Conocido popularmente como el "Edificio de los Falleros", este inmueble no es una construcción cualquiera. Fue levantado en 1962 por la Cooperativa de la Santísima Cruz como una iniciativa ciudadana para dar un hogar digno a las familias que lo habían perdido todo en la catastrófica riada de 1957. Su apodo se debe a que entre sus primeros residentes se encontraban figuras emblemáticas de la falla Na Jordana como Pere Borrego Galindo, nombrado "Fallero del Siglo", y Jesús Maroto.
Ante esta situación, la comunidad de vecinos, con el apoyo de Compromís, llevó su caso a la Comisión de Urbanismo. Aunque la moción inicial para suspender el PAI no prosperó, el gobierno municipal de PP y Vox aprobó una moción alternativa que ha supuesto un respiro para los afectados.
El compromiso del realojo en el barrio
La moción aprobada por el gobierno municipal es clara. Se compromete a "adoptar las medidas concretas de reubicación para todas las familias afectadas por el derribo del edificio de la calle Na Jordana 32, en viviendas similares, garantizando que ninguna familia sea desalojada sin disponer previamente de la vivienda alternativa en el mismo barrio".
Fuentes del consistorio han señalado que el concejal de Urbanismo se ha comprometido a "no dar ningún paso sin ir de la mano de los vecinos". Esta declaración ha sido recibida con cautela pero también con esperanza por los residentes.
"Por los pisos iban a darnos una indemnización y en el mejor de los casos algún tipo de vivienda que se sitúe entre una VPO y el mercado actual", explica Miquel Serrano, vicepresidente de la comunidad de vecinos y familiar de uno de los cooperativistas fundadores.
Serrano destaca que muchos vecinos tienen sus viviendas ya pagadas y no pueden permitirse una nueva hipoteca. "Es la primera vez que el ayuntamiento habla tan directamente del tema y habla de medidas concretas. Habrá que ver cómo se aterriza esto", añade.
El valor sentimental y la falta de participación
A pesar del acuerdo municipal, los vecinos mantienen dos preocupaciones fundamentales. La primera es la pérdida de su hogar, un edificio que consideran parte de la historia viva de València. Aún residen en él familiares de los cooperativistas originales que lo levantaron.
La mayoría de los residentes del "Edificio de los Falleros" son personas de avanzada edad. Algunas de ellas superan los 80 años, habiendo vivido en el inmueble durante décadas, lo que añade una carga emocional significativa al proceso de desalojo.
La segunda preocupación es la escasa participación que han tenido en todo el proceso. Denuncian que se han enterado de los cambios del PAI a cuentagotas y que la comunicación con la administración y la promotora ha sido limitada. En un principio, se les planteó la posibilidad de conservar el edificio, pero más tarde se les comunicó que su demolición era inevitable.
El coste emocional de esta incertidumbre ha sido muy alto. "La hija del último cooperativista no le dijo a su padre que se había reactivado el PAI porque no lo hubiera superado, estaba enfermo del corazón", recuerda Miquel Serrano. El hombre falleció sin saber que la casa por la que tanto luchó tenía los días contados.
La movilización ciudadana continúa
Aunque el compromiso del Ayuntamiento supone un avance importante, los vecinos no bajan la guardia. Para visibilizar su caso y debatir sobre el impacto del PAI en el barrio del Carmen, han organizado una jornada participativa.
Bajo el lema "Salvem el Carme. Desmuntem el PAI, pensem el barri", este domingo se celebrará un taller en el propio edificio de 10:30 a 13:00 horas, seguido de una paella colectiva. La iniciativa está abierta a toda la ciudadanía, buscando crear un frente común para repensar el futuro de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.





