La oposición al proyecto del rascacielos 'Baluarte de la Marina' ha escalado con la presentación de un documento formal ante el Ayuntamiento de València. Asociaciones vecinales del distrito del Marítim, respaldadas por la Federació d’Associacions Veïnals de València, exigen al gobierno municipal que detenga una operación que consideran una "privatización encubierta" de suelo público y un ataque al paisaje urbano.
El proyecto, una torre de 30 plantas y 108 metros de altura destinada a un hotel y otros usos comerciales, ha unido a los residentes en un frente común que busca proteger el carácter del frente marítimo de la ciudad y garantizar que cualquier desarrollo futuro beneficie al interés general y no a intereses privados.
Puntos Clave
- Los vecinos del Marítim han presentado una propuesta formal al Ayuntamiento para frenar el proyecto 'Baluarte de la Marina'.
- Solicitan que la parcela A-08-2, donde se planea el rascacielos, siga siendo de titularidad municipal y no se devuelva a la Autoridad Portuaria.
- Exigen la eliminación del uso hotelero del plan urbanístico y que se redefinan los usos del suelo con participación ciudadana.
- Argumentan que el proyecto va en contra del interés público y desvirtúa la integración puerto-ciudad.
Un gigante de 120 millones de euros en el punto de mira
El 'Baluarte de la Marina' es un megaproyecto que prevé levantar una torre de 108 metros en la parcela A-08-2 de la Marina de València. Con una inversión estimada de 120 millones de euros, el edificio de 30 plantas albergaría principalmente un hotel, además de posibles comercios y oficinas.
Desde su anuncio, la propuesta ha sido recibida con un fuerte rechazo por parte de los residentes de los barrios colindantes. Lo que para unos es un proyecto de desarrollo, para los vecinos es calificado como una "aberración y una ocurrencia urbanística" que amenaza con alterar de forma irreversible la silueta histórica del frente marítimo.
La principal preocupación de las comunidades locales es que la construcción no repercutirá de forma positiva en la vida de los barrios. Por el contrario, temen que fomente un modelo de privatización del espacio público que prioriza el beneficio económico sobre el bienestar ciudadano.
El origen de la parcela en disputa
La parcela A-08-2 fue cedida gratuitamente a la ciudad de València con un fin de utilidad pública e interés social. La propuesta vecinal argumenta que devolverla a la Autoridad Portuaria de València (APV) para la construcción de un hotel privado desnaturaliza por completo el propósito original de esa cesión, que buscaba abrir la ciudad al mar y crear espacios de uso común para todos los ciudadanos.
La ofensiva vecinal llega al Ayuntamiento
Lejos de ser una protesta aislada, la oposición se ha organizado. Las asociaciones vecinales del Marítim, junto con la Federació d’Associacions Veïnals de València, han elaborado una propuesta detallada que ya ha sido enviada tanto al gobierno municipal como a los partidos de la oposición.
El documento es una hoja de ruta clara con peticiones concretas. La primera y más importante es que el Ayuntamiento de València se niegue a devolver la titularidad de la parcela a la Autoridad Portuaria de València (APV). Los vecinos insisten en que el suelo debe permanecer bajo control municipal para asegurar que su uso responda al interés general.
"Esta operación constituiría una pérdida para los vecinos y vecinas de esta ciudad, una quiebra del modelo de integración puerto-ciudad y una decisión contraria al interés general y a los barrios del entorno", afirma la Federación de Asociaciones Vecinales en su comunicado.
Modificación del plan urbanístico
Una de las demandas centrales es la "modificación puntual del Plan Especial de la Marina Real Juan Carlos I". Con este cambio, buscan eliminar el uso hotelero como destino principal de la parcela A-08-2. En su lugar, proponen redefinir sus usos bajo criterios estrictos de utilidad pública e interés social.
El objetivo es que cualquier proyecto futuro contribuya a la integración real del puerto con la ciudad y garantice el uso abierto y común de la Dársena Interior, respetando los objetivos originales de la cesión del suelo.
Falta de comunicación
Uno de los mayores reproches de los residentes hacia la administración es la falta de transparencia. "No nos hubieran al menos informado de este proyecto. Nos enteramos por los medios", lamentan los vecinos, subrayando la necesidad de procesos más participativos en decisiones urbanísticas de gran calado.
Exigen participación ciudadana y respeto al paisaje
Más allá de la titularidad del suelo, la propuesta vecinal pone el foco en la gobernanza. Exigen que cualquier actuación en la parcela se desarrolle bajo un estricto control municipal, con mecanismos de participación ciudadana que den voz a los residentes y con un profundo respeto al paisaje cultural portuario.
En su escrito, también hacen referencia a un informe de la Abogacía del Estado de octubre de 2022, que señalaba la necesidad de "disponer de un nuevo planeamiento que redefina total o parcialmente los usos" del suelo gestionado anteriormente por el Consorcio València 2007.
Las peticiones de los vecinos son las siguientes:
- Mantener la titularidad municipal: No devolver la parcela a la Autoridad Portuaria.
- Cambiar el uso del suelo: Eliminar el uso hotelero del plan urbanístico.
- Garantizar el control público: Cualquier desarrollo debe ser gestionado por el municipio.
- Fomentar la participación: Involucrar a los ciudadanos en la toma de decisiones.
- Oposición a la privatización: Comunicar a la APV y a la Generalitat la negativa del Ayuntamiento a cualquier operación que suponga la privatización de suelo público.
El documento concluye solicitando al Ayuntamiento que traslade su oposición formal a la Autoridad Portuaria y a la Generalitat Valenciana, dejando clara su postura en contra de lo que consideran una "privatización encubierta de suelo cedido a la ciudad". La batalla por el futuro del frente marítimo de València acaba de comenzar.





