El sistema de transporte público de Valencia se enfrenta a una situación crítica. A pesar de registrar cifras récord de usuarios, la red metropolitana sufre una presión cada vez mayor que se traduce en retrasos frecuentes, aglomeraciones y una creciente frustración entre los ciudadanos. La situación, descrita por expertos como una "muerte por éxito", pone de manifiesto la brecha entre el cambio de hábitos de movilidad de la población y una infraestructura que no ha crecido al mismo ritmo.
Puntos Clave
- El número de usuarios de Metrovalencia superó los 90 millones en 2024 y se acerca a los 100 millones.
- El área metropolitana de Valencia ha crecido un 5% en los últimos cinco años, un ritmo superior al de Madrid.
- La inversión en infraestructuras y personal de transporte público se ha estancado, mientras la demanda se dispara.
- Expertos advierten de una falta de visión estratégica y planificación a largo plazo para la movilidad metropolitana.
Una red saturada por su propio éxito
Los datos confirman una transformación en la forma en que los valencianos se desplazan. El uso del transporte público ha aumentado un 15% en los últimos años, mientras que el tráfico de vehículos motorizados en los accesos a la ciudad ha disminuido un 15% desde 2008. Este cambio positivo, sin embargo, ha puesto en jaque a un sistema que no estaba preparado para absorber tal demanda.
Un ejemplo reciente de esta tensión fue la avería en la catenaria del metro el pasado 7 de enero entre las estaciones de Àngel Guimerà y Avenida del Cid, que provocó importantes retrasos y la supresión de varios trenes. Este tipo de incidentes se ha vuelto cada vez más común, generando un malestar generalizado.
Cambio de paradigma en la movilidad
Entre 2008 y 2023, el tráfico motorizado en los accesos a Valencia descendió un 15%. En el interior de la ciudad, la caída fue de entre un 22% y un 50%. Paralelamente, el uso de la bicicleta se ha disparado un 80% desde 2016.
El crecimiento demográfico como factor clave
Valencia no solo atrae a más usuarios al transporte público, sino que también atrae a más habitantes. El área metropolitana ha experimentado un crecimiento poblacional del 5% en el último lustro, según datos de Eurostat. Este ritmo es incluso superior al del área de Madrid, que creció un 4,9% en el mismo periodo.
Algunos barrios de la capital y municipios cercanos han visto cómo su población aumentaba de forma explosiva. El Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València destaca incrementos de entre el 10% y el 41% en barrios de distritos como Ciutat Vella y Quatre Carreres. Este aumento demográfico no ha ido acompañado de una planificación coordinada de la movilidad.
La visión de los expertos
Académicos del departamento de Geografía de la Universitat de València, como Carmen Zornoza, María Dolores Pitarch y Joan Romero, han señalado la raíz del problema. En sus análisis, critican lo que consideran un "desequilibrio marcado e inexplicable a favor de la alta velocidad frente al transporte cotidiano".
"La movilidad diaria de las clases trabajadoras en las áreas metropolitanas no ha sido una prioridad política para las administraciones públicas", afirman los investigadores.
Atribuyen esta situación a una combinación de "fragmentación institucional, la falta de liderazgo y la ausencia de una visión estratégica compartida para la movilidad metropolitana".
Conflictos institucionales que frenan el avance
La cooperación entre administraciones es fundamental, pero en Valencia se ve obstaculizada por disputas internas. Un claro ejemplo es el contencioso que mantienen la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y la Autoridad de Transporte Metropolitano de Valencia (ATMV) por 40 millones de euros relacionados con la tarjeta SUMA, un título que debería unificar y facilitar el uso de toda la red.
La necesidad urgente de un plan a futuro
Mientras la red de Metrovalencia se expandió un tercio en el último lustro, la sensación general es que la capacidad y la frecuencia no son suficientes. El debate sobre la ampliación de infraestructuras clave, como el aeropuerto, que ha alcanzado los diez millones de pasajeros, contrasta con la escasa atención que recibe la necesidad de fortalecer el transporte público del día a día.
Los expertos coinciden en que Valencia debe adoptar un rol proactivo en la gestión de su crecimiento. Las soluciones pasan por varias medidas clave:
- Incrementar la financiación: Es necesario un aumento significativo de la inversión en el transporte metropolitano para modernizar la infraestructura y ampliar el personal.
- Mejorar la cooperación institucional: Superar las disputas competenciales y trabajar de forma coordinada entre el ayuntamiento, la Generalitat y el gobierno central.
- Desarrollar una visión estratégica: Crear un plan a largo plazo que anticipe las necesidades futuras de movilidad basadas en las proyecciones demográficas.
Si no se toman medidas estructurales, advierten los especialistas, Valencia corre el riesgo de convertirse en un "cuello de botella" para sus propios ciudadanos, donde la calidad de vida se vea mermada por un sistema de transporte incapaz de soportar el dinamismo de la ciudad y su área metropolitana.





