La fachada marítima de València se prepara para un cambio radical con la aprobación de un nuevo rascacielos de 108 metros de altura en la Marina. El proyecto, denominado "Baluarte de la Marina", contempla una inversión privada que podría superar los 120 millones de euros y se destinará a usos hoteleros y comerciales, redefiniendo el perfil de la ciudad.
El anuncio fue realizado conjuntamente por la alcaldesa de València, María José Catalá, y la presidenta de la Autoridad Portuaria de València (APV), Mar Chao, tras una reunión de la comisión ciudad-puerto, marcando un nuevo capítulo en la colaboración entre ambas instituciones para revitalizar este espacio estratégico.
Puntos Clave
- Se construirá un rascacielos de 30 plantas y 108 metros de altura en la Marina de València.
- La inversión privada estimada para el proyecto, llamado "Baluarte de la Marina", supera los 120 millones de euros.
- El edificio se destinará a uso terciario, principalmente hotelero y comercial.
- El proyecto forma parte de un plan más amplio de colaboración entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria para dinamizar la zona.
- La oposición política ha criticado la decisión, calificándola de una "entrega" de la ciudad al puerto.
El "Baluarte de la Marina": un nuevo hito arquitectónico
El futuro rascacielos se levantará sobre una parcela de 7.000 metros cuadrados, con una edificabilidad total de 28.000 metros cuadrados. Con sus 30 plantas y 108 metros, se convertirá en uno de los edificios más altos de la ciudad, solo superado por la Torre Meliá Valencia, que mide 117 metros.
La ubicación exacta será estratégica, entre la plaza de Las Horas, la calle de la Travesía, la antigua Estación Marítima —hoy The Terminal Hub— y el tinglado número 4. Esta posición privilegiada asegura que el "Baluarte" tendrá un impacto visual significativo en el skyline valenciano.
El proyecto en cifras
- Altura: 108 metros
- Plantas: 30
- Superficie de parcela: 7.000 m²
- Edificabilidad: 28.000 m²
- Inversión estimada: Más de 120 millones de euros
- Uso: Terciario (hotelero, comercial, oficinas)
Según explicó la alcaldesa María José Catalá, el uso más probable del edificio será una combinación de hotel, oficinas y espacios comerciales. El proceso administrativo implica que el Ayuntamiento adecúe jurídica y físicamente la parcela para luego revertir su propiedad a la Autoridad Portuaria, que será la encargada de licitar la construcción a través de un derecho de superficie.
Una nueva etapa de colaboración Puerto-Ciudad
Este proyecto simboliza un punto de inflexión en la gestión de la Marina, que durante años ha estado en una fase de indefinición tras la disolución del Consorcio València 2007. La alcaldesa destacó el fin de un periodo de inactividad en la zona.
"Hemos dejado atrás los 8 años donde en este lugar emblemático no ocurría nada. Desde hace dos años, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria están trabajando estrechamente para sacar todo el potencial de esta zona y que los vecinos de la ciudad la sientan como propia", declaró María José Catalá.
Mar Chao, presidenta de la APV, reforzó esta idea, señalando que la integración puerto-ciudad es un pilar fundamental del Plan Estratégico de Valenciaport 2035. "Con esta propuesta Valenciaport se consolida como un agente clave en la generación de valor para la ciudadanía valenciana", afirmó.
Regeneración del entorno del Edificio del Reloj
El anuncio del rascacielos se enmarca en un plan más amplio para transformar la dársena histórica. Otro de los proyectos clave es el ajardinamiento del entorno del Edificio del Reloj, un inmueble declarado Bien de Relevancia Local. Esta actuación, financiada íntegramente por la Autoridad Portuaria con un presupuesto de cerca de 2 millones de euros, busca crear un espacio más amable y accesible para los ciudadanos.
Demolición y nuevo espacio verde
Para llevar a cabo la regeneración del entorno del Edificio del Reloj, se está procediendo al derribo del antiguo edificio de la Copa América, que se encontraba en desuso. Su eliminación permitirá crear una gran plaza ajardinada y diáfana, mejorando la integración paisajística y la conexión visual con el resto de la Marina.
La intervención abarcará una superficie de 12.568 metros cuadrados e incluirá la instalación de pérgolas, zonas de sombra, mobiliario urbano y nuevo pavimento. También se renovará el alumbrado para mejorar la eficiencia energética y se reordenará el tráfico en la zona, priorizando los itinerarios peatonales.
Críticas desde la oposición
La noticia no ha sido bien recibida por todos los sectores políticos. El grupo municipal de Compromís ha manifestado su rotundo rechazo al proyecto, acusando a la alcaldesa de "entregar una parte de la ciudad al Puerto".
En un comunicado, la formación política lamentó que, ante un espacio tan estratégico, el gobierno municipal renuncie a su liderazgo. "En lugar de construir un proyecto compartido para València, anuncia que traspasa la gestión de un punto central", señalaron.
"Esta manera de gobernar acaba beneficiando a los intereses privados y a los especuladores, y perjudica al interés general y a los barrios marítimos de la ciudad", sentenció Compromís, que exige mayor transparencia y una gobernanza que ponga la Marina al servicio de la ciudadanía.
La oposición critica lo que considera un patrón de actuación que favorece a intereses privados en detrimento del bien común, y pide "condiciones por escrito, criterios públicos y un proyecto de ciudad" antes de ceder la gestión de un suelo tan valioso.
El futuro de la fachada marítima
La construcción del "Baluarte de la Marina" y la reurbanización de su entorno son los primeros grandes pasos del nuevo Órgano de Cooperación Interadministrativa, que sustituye al extinto Consorcio. Estos proyectos buscan no solo atraer inversión y turismo, sino también reconciliar a los valencianos con su frente marítimo.
Con esta iniciativa, la Marina de València aspira a consolidarse como un polo de innovación, emprendimiento y ocio de referencia en el Mediterráneo. Sin embargo, el debate sobre el modelo de desarrollo y el equilibrio entre los intereses públicos y privados sigue abierto, marcando el futuro de una de las zonas con mayor potencial de la ciudad.





