Un cambio de sentido en la calle Roís de Corella, implementado justo antes de las navidades, continúa generando confusión y situaciones de riesgo entre los conductores de Valencia. La modificación, que invierte el flujo de tráfico tradicional entre la calle San Vicente y la avenida de Giorgeta, ha convertido la zona en un punto conflictivo, agravado por las obras de un nuevo carril bici.
La medida, diseñada para agilizar el transporte público y mejorar las conexiones con el sur de la ciudad, ha chocado con décadas de costumbre de los conductores. A pesar de la señalización, son constantes las maniobras incorrectas, los frenazos y las invasiones del carril contrario, creando un escenario de desorden que persiste semanas después de su implantación.
Puntos Clave
- La calle Roís de Corella ha invertido su sentido, ahora fluye desde Giorgeta hacia San Vicente.
- Un tramo de la calle San Vicente se ha convertido en doble sentido para acomodar el nuevo flujo.
- La costumbre de los conductores provoca errores continuos y situaciones de peligro.
- Las obras del carril bici en la misma zona añaden más caos y dificultan la circulación.
- El objetivo del cambio es reducir los tiempos de paso de los autobuses de la EMT.
Un cambio justificado pero problemático
La decisión de invertir el sentido de circulación de Roís de Corella no fue arbitraria. Fuentes municipales explican que el principal objetivo es mejorar la eficiencia del transporte público, concretamente de las líneas de la EMT que operan en la zona. Las estimaciones apuntan a un ahorro de tiempo significativo para los autobuses.
Anteriormente, los vehículos usaban esta corta pero transitada calle para conectar San Vicente con la avenida de Giorgeta. Ahora, el flujo es exactamente el contrario. Para que el sistema funcione, un pequeño tramo de San Vicente Mártir ha sido habilitado con un carril en sentido salida, convirtiéndolo en una vía de doble dirección en ese punto.
El propósito es facilitar una salida más directa desde el centro hacia destinos del sur como el Hospital La Fe, el Cementerio General o las pedanías, especialmente para el tráfico procedente de la zona del viaducto de Giorgeta.
Una modificación para el transporte público
Los cambios en la circulación urbana a menudo responden a planes de reordenación del tráfico para priorizar el transporte público. En este caso, la modificación busca que las líneas de la EMT eviten rodeos, reduciendo así la duración de sus trayectos y mejorando la puntualidad del servicio para miles de usuarios diarios.
La fuerza de la costumbre genera el caos
A pesar de la lógica detrás del cambio, la realidad sobre el asfalto es muy distinta. La costumbre, arraigada durante generaciones, se ha convertido en el principal obstáculo. Conductores que han realizado el mismo trayecto durante años se encuentran ahora con un esquema completamente nuevo que les resulta antiintuitivo.
Basta con observar el cruce durante unos minutos para presenciar el desconcierto. Vehículos que circulan por San Vicente señalizan para girar a la izquierda hacia Roís de Corella, como siempre lo han hecho, solo para encontrarse de frente con una señal de prohibido el paso y una doble línea continua. La reacción es casi siempre la misma: un volantazo de última hora, a menudo acompañado de un gesto de disculpa.
"Los primeros días fueron un caos absoluto. La gente entraba en la calle como toda la vida y se encontraba de repente con otro coche de frente. Tenían que dar marcha atrás o apartarse como podían. Ha sido un lío tremendo", comenta una empleada de uno de los bares de la esquina.
La escena se repite con conductores que salen del aparcamiento de la estación Joaquín Sorolla. Ignorando la señal de dirección obligatoria, algunos giran instintivamente a la izquierda, invadiendo el carril contrario y provocando el sonido de los cláxones de quienes circulan correctamente.
Obras y señalización insuficiente agravan la situación
Por si el cambio de sentido no fuera suficiente, toda la zona se encuentra afectada por las obras de construcción de un nuevo carril bici. Vallas, maquinaria y material de construcción ocupan parte de la calzada, reduciendo el espacio y añadiendo un elemento más de confusión visual para los conductores.
Un memorial desaparecido
En medio de las obras ha desaparecido la bicicleta blanca que durante once años recordaba a Rebeca, una joven ciclista que fue arrollada mortalmente en ese mismo punto por un conductor ebrio. El memorial, un símbolo para la comunidad ciclista, ya no se encuentra en la isleta rediseñada.
Las obras también han modificado las isletas de separación del tráfico. Aquellos que salen de Roís de Corella y quieren dirigirse hacia el centro de la ciudad se topan con una nueva isleta de gran tamaño que complica enormemente la maniobra de giro, especialmente para vehículos grandes como los autobuses urbanos.
Aunque la señalización vertical y horizontal existe, muchos consideran que es insuficiente. La doble línea continua en el suelo y la señal de prohibido no parecen bastar para romper con un hábito tan consolidado. Se baraja la posibilidad de reforzar las medidas con la instalación de balizas o pivotes físicos que delimiten claramente los carriles, similares a los ya existentes en otros puntos de la ciudad como la Plaza de España.
Medidas futuras y un periodo de adaptación
Desde el Ayuntamiento se asegura que la situación mejorará una vez finalicen las obras del carril bici. Se prevé que el carril único de salida quede completamente despejado y que en la zona se habilite un aparcamiento para motocicletas, lo que ayudaría a ordenar el espacio y evitar invasiones de la acera.
No obstante, las autoridades no descartan implantar medidas adicionales de señalización si el comportamiento de los conductores no se adapta al nuevo esquema de circulación en las próximas semanas.
Mientras tanto, los conductores de Valencia se enfrentan a un periodo de reeducación vial forzosa. Todo indica que serán necesarios más sustos, más frenazos y más paciencia hasta que la nueva configuración de Roís de Corella deje de ser una trampa de la costumbre y se integre finalmente en el mapa mental de la ciudad.





