Las calles de Valencia se convirtieron este sábado en el escenario de dos realidades opuestas. La noticia de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una operación militar estadounidense, provocó dos concentraciones simultáneas en la ciudad: una de celebración frente al Ayuntamiento y otra de condena ante el consulado de Estados Unidos.
Mientras un grupo de exiliados venezolanos festejaba lo que consideran el fin de una dictadura, otra manifestación, convocada por plataformas bolivarianas, denunciaba la acción como una agresión imperialista, reflejando la profunda polarización que este acontecimiento ha generado en la comunidad valenciana.
Puntos Clave
- Dos manifestaciones simultáneas tuvieron lugar en Valencia el sábado por la tarde tras la detención de Nicolás Maduro.
- Un grupo celebró la noticia frente al Ayuntamiento, calificándola como una liberación.
- Otro grupo protestó frente al consulado de EE. UU., condenando la intervención militar.
- La comunidad venezolana en Valencia expresó alegría y esperanza, mientras que las plataformas de izquierda denunciaron el "imperialismo yanqui".
Celebración y Esperanza Frente al Ayuntamiento
En un ambiente festivo y cargado de emoción, cerca de un centenar de personas, en su mayoría de origen venezolano, se congregaron ante el Ayuntamiento de Valencia para celebrar la noticia. Con banderas de Venezuela, música y cánticos, el evento se transformó en una fiesta improvisada por la "libertad".
Muchos de los asistentes retransmitían en directo con sus teléfonos móviles, compartiendo un momento que llevaban años esperando. "Ya era hora", se escuchaba repetidamente entre los presentes, que se deseaban un "feliz año" como símbolo de un nuevo comienzo para su país.
"Llevábamos 26 años esperando este momento y esta vez lo logramos. Teníamos la esperanza de que EE. UU. interviniera y lo ha hecho. Trump es, entre comillas, nuestro libertador", admitió Jennifer, una de las asistentes, quien llevaba una gorra de la campaña del presidente estadounidense.
El sentimiento de gratitud hacia la administración Trump era palpable. Fèlix, otro manifestante, expresó su sorpresa y alegría. "Había perdido la esperanza, pero ha pasado. Trump es el único que se ha atrevido a hacer algo así en un país extranjero", comentó.
Un Anhelo de Regreso
Para muchos venezolanos en el exilio, la detención de Maduro representa la posibilidad de volver a su tierra natal. Georgia, que acudió con su hija, se mostró feliz porque "queremos volver a nuestro país y ahora vemos una ventana de que eso pueda pasar". Este sentimiento de esperanza fue una constante entre los que celebraban en la plaza.
Condena al "Imperialismo" en el Consulado de EE. UU.
A la misma hora, pero con un tono radicalmente distinto, cientos de personas se concentraban frente al consulado de Estados Unidos, que se encontraba protegido por un fuerte cordón policial. La convocatoria, organizada por la plataforma bolivariana Hugo Chávez, tenía como objetivo denunciar la intervención militar estadounidense.
Bajo lemas como "Fora yankees d’America Latina" y "Lluita obrera, contra el imperialisme", los manifestantes calificaron la operación como una violación de la soberanía de Venezuela y un acto de agresión. La mayoría de los asistentes no eran de origen venezolano.
Próximas Movilizaciones
La plataforma organizadora anunció una nueva concentración para el próximo 8 de enero a las 19:00 horas en la plaza de la Virgen para continuar las protestas contra lo que denominan "la agresión imperialista de EE. UU."
Sandra, una ciudadana ecuatoriana presente en la protesta, explicó su postura: "Más allá de ideologías, queremos condenar la agresión brutal, la injerencia extranjera y el secuestro de Maduro. Hoy es Venezuela, pero mañana puede ser Brasil, Colombia o Ecuador".
Durante la lectura de un manifiesto, los organizadores instaron a las fuerzas políticas a exigir a Estados Unidos el fin de la intervención militar y el respeto a la legalidad internacional. "Están construyendo un relato para justificar la injerencia imperial. Venezuela no está sola", concluyeron entre cánticos.
Dos Visiones de un Mismo Hecho
La división en las calles de Valencia es un claro reflejo de las dos narrativas que rodean la situación en Venezuela. Para la diáspora venezolana, la intervención estadounidense es una liberación esperada tras 25 años de lo que describen como una dictadura.
Nayra, una venezolana residente en España desde hace años, describió el sentimiento de incredulidad y alegría en su comunidad. "A muchos les cuesta creerlo. Hemos venido pensando casi dos años que igual caía el régimen o no caía. Ahora no nos lo creemos, para nosotros es impresionante", explicó.
Por otro lado, para los colectivos de izquierda y antiimperialistas, la acción militar es una prueba más de la política exterior de Estados Unidos, destinada a expoliar recursos naturales y controlar gobiernos en Latinoamérica. Ana, otra de las manifestantes, reflexionaba sobre las consecuencias: "Los cambios vienen de abajo, no por bombardear y secuestrar al presidente cambiarán las cosas".
La jornada del sábado en Valencia evidenció cómo un acontecimiento a miles de kilómetros de distancia puede generar reacciones tan intensas y opuestas, partiendo a la ciudad en dos visiones irreconciliables sobre la libertad, la soberanía y la justicia internacional.





