La proliferación de locales especializados en tartas de queso en el centro de València ha generado un debate sobre la transformación urbana. Este fenómeno, que también se observa en ciudades como San Sebastián, se basa en un modelo de negocio de bajo coste y estandarización que algunos expertos y colectivos ciudadanos consideran un síntoma de la homogeneización cultural y la pérdida de identidad local.
Puntos Clave
- En los últimos meses han abierto en València varios locales dedicados exclusivamente a la venta de tartas de queso, algunos con largas colas en su inauguración.
- Este modelo de negocio se apoya en productos estandarizados y precios competitivos, atrayendo a un público masivo.
- El fenómeno tiene su origen en San Sebastián, donde la tarta de un bar local se viralizó y se convirtió en un icono turístico global.
- Expertos y colectivos vecinales alertan de que esta tendencia refleja una homogeneización de los centros urbanos, que pierden su carácter único.
- La "tarta de queso de San Sebastián" se vende como un producto auténtico, aunque a menudo desplaza a las tradiciones gastronómicas locales reales.
La tarta de queso como indicador urbano en València
El centro de València ha visto un aumento notable en la apertura de tiendas que venden exclusivamente tartas de queso. Locales en ubicaciones estratégicas, como la calle Roger de Lauria o la Plaza del Ayuntamiento, atraen a cientos de personas con ofertas agresivas y una fuerte presencia en redes sociales.
Este crecimiento no es una simple moda gastronómica. Para muchos analistas, representa un indicador de cambios más profundos en el tejido comercial y social de la ciudad. La fórmula del éxito se basa en dos pilares: precios muy bajos y un producto estandarizado que no tiene conexión con la tradición pastelera valenciana.
La dinámica es similar a la de otros productos de consumo masivo. Así como el Dacia Sandero se convirtió en el coche más vendido en España tras la crisis económica por su bajo coste, la tarta de queso asequible podría estar reflejando el poder adquisitivo y las preferencias de consumo de una parte importante de la población y los visitantes.
¿Qué es la homogeneización urbana?
La homogeneización urbana es el proceso por el cual los centros de las ciudades pierden sus características únicas y se vuelven cada vez más parecidos entre sí. Esto se debe a la proliferación de las mismas cadenas de tiendas, franquicias de restauración y ofertas comerciales globales, lo que reduce la diversidad y la identidad local.
El origen del fenómeno en San Sebastián
Para entender lo que ocurre en València, es necesario mirar a San Sebastián. Allí, la tarta de queso del bar La Viña, que gozaba de una fama moderada a nivel local, experimentó un auge inesperado hace aproximadamente una década, coincidiendo con la aceleración del turismo en la ciudad.
Asier Basurto, miembro de la plataforma vecinal Bizilagunekin, explica cómo se desarrolló el proceso. Según él, alguna mención en guías de viaje o reportajes virales desató el interés masivo.
"La tarta se ha convertido en un atractivo irrenunciable para el visitante y un símbolo comercial de la ciudad. Suponemos que alguna mención en alguna guía o reportaje de viajes disparó el mecanismo de la viralidad", explica Basurto.
El éxito fue tal que La Viña abrió un segundo local destinado exclusivamente a la producción masiva de tartas para satisfacer la demanda. Pronto, decenas de otros bares y pastelerías comenzaron a imitar la receta, y surgieron negocios que comercializaban la "San Sebastián cheesecake" utilizando símbolos locales para vender un producto estandarizado.
La respuesta ciudadana: "San Sebastián no es una tarta de queso"
La plataforma Bizilagunekin lanzó una campaña con el lema ‘San Sebastián is not a cheesecake’ para denunciar lo que consideran una "fetichización" de un elemento cultural. Argumentan que este fenómeno mercantiliza y simplifica la identidad de la ciudad, perjudicando lo que es auténticamente local y está socialmente vivo.
El postre tradicionalmente más representativo de San Sebastián no es la tarta de queso, sino la Pantxineta, un pastel de hojaldre relleno de crema pastelera y cubierto de almendras. Sin embargo, su popularidad ha sido eclipsada por el fenómeno viral de la tarta de queso.
Basurto señala que la famosa tarta se ha globalizado hasta tal punto que se puede encontrar en ciudades como Estambul, México u Oslo, siempre bajo la marca "San Sebastián cheesecake".
La estandarización como factor de confort
El sociólogo Sergio Andrés Cabello, autor de La España en la que nunca pasa nada, aporta otra clave para entender este fenómeno: la previsibilidad. La presencia de las mismas tiendas y restaurantes en los centros de todas las ciudades crea un entorno reconocible y cómodo tanto para turistas como para residentes.
"La homogenización de los centros de nuestras ciudades (...) da lugar a unos centros que son plenamente reconocibles. Buscamos en no pocas ocasiones el restaurante o la tienda que nos es más cómodo por conocido", señala Cabello.
Esta búsqueda de lo familiar hace que una oferta diseñada inicialmente para el visitante acabe siendo adoptada también por el residente. El producto se vende como "auténtico", aunque sea una construcción reciente y descontextualizada. La tarta de queso de San Sebastián se convierte en un estereotipo que funciona en cualquier lugar, incluso en València, donde algunos locales utilizan la imaginería donostiarra para su promoción.
El impacto en la identidad local de València
El problema, según los críticos, no es la tarta de queso en sí misma, sino lo que su éxito masivo representa. La cuestión central es cómo elementos genéricos y deslocalizados sustituyen a los rasgos culturales propios de una ciudad. No se trata de una evolución natural de las tradiciones, sino de la imposición de un modelo global que opaca la identidad local.
Este proceso transforma la idea de ciudad en una imitación, una escenificación de autenticidad diseñada para el consumo rápido. La proliferación de estos negocios plantea preguntas importantes sobre el futuro de los centros urbanos y la necesidad de proteger y fomentar una oferta comercial y cultural que refleje la verdadera identidad de València, más allá de las modas virales.





