La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha alertado sobre el estado crítico de las instalaciones de la 1ª Unidad de Distrito de la Policía Local en Ciutat Vella. La denuncia se produce tras el desprendimiento de una chapa metálica de la fachada, un suceso que, según el sindicato, pudo haber provocado una tragedia.
Este incidente pone de manifiesto lo que CSIF califica como "años de abandono y falta de inversión" en un edificio clave para la seguridad del centro de Valencia. Los agentes y el personal administrativo se enfrentan a diario a condiciones que comprometen su seguridad y dignidad.
Puntos Clave
- Una chapa de la fachada se desprendió recientemente, evidenciando un riesgo para los viandantes y el personal.
- Los vestuarios femeninos presentan filtraciones, roturas y condiciones insalubres.
- Existen goteras que han llegado hasta la zona del armero, lo que supone un grave peligro.
- Una puerta de acceso rota fue retirada y nunca se ha reemplazado, comprometiendo la seguridad del recinto.
- El sindicato CSIF exige una intervención urgente y soluciones definitivas por parte de la administración.
Un edificio que se cae a trozos
La situación en la comisaría de Ciutat Vella ha alcanzado un punto crítico. El pasado viernes, un trozo de la fachada se desplomó sobre la vía pública, un hecho que ha encendido todas las alarmas. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos, pero el suceso subraya el peligro constante al que se exponen tanto los agentes como los ciudadanos que transitan por la zona.
Desde CSIF, se señala que este desprendimiento es la consecuencia directa de una "dejadez prolongada por parte de la administración responsable". El sindicato insiste en que no se trata de un hecho aislado, sino del síntoma más visible de un problema estructural mucho más profundo.
Advertencias previas ignoradas
El sindicato CSIF ya había comunicado formalmente estas deficiencias en la Mesa Técnica celebrada el pasado 4 de diciembre. Sin embargo, denuncian que no se ha tomado ninguna medida desde entonces, permitiendo que la situación empeore progresivamente.
Condiciones de trabajo "indignas"
El deterioro no solo afecta al exterior del edificio. En el interior, las condiciones son igualmente preocupantes, especialmente en las áreas destinadas al personal. Los vestuarios femeninos se encuentran en un estado que el sindicato califica de "deplorable".
Las agentes deben hacer uso de unas instalaciones con graves problemas de filtraciones de agua, elementos rotos y una falta de mantenimiento generalizada. "Estas condiciones vulneran la dignidad mínima de las agentes", afirman desde CSIF, que considera inaceptable que los profesionales de la seguridad pública trabajen en espacios "inseguros, insalubres y claramente obsoletos".
Riesgo en el corazón de la comisaría
Uno de los problemas más graves son las goteras. Las filtraciones de agua no se limitan a los vestuarios, sino que han llegado a afectar a una de las zonas más sensibles de cualquier dependencia policial: el armero. La presencia de humedad en el lugar donde se custodia el armamento reglamentario supone un riesgo de seguridad de primer orden.
Fallos de seguridad y averías constantes
A las deficiencias estructurales se suman graves fallos en la seguridad del propio edificio. Una de las puertas de acceso, la ubicada en la calle San Miguel, fue retirada hace tiempo por estar rota. A día de hoy, sigue sin ser repuesta, dejando un punto de acceso vulnerable en un edificio que debería ser un ejemplo de seguridad.
"Una comisaría no puede permitirse accesos vulnerables: se trata de un punto sensible, estratégico y potencial objetivo de incidentes graves".
Los problemas no terminan ahí. Los agentes también denuncian averías recurrentes en equipamientos básicos para el funcionamiento diario. Un ejemplo claro es el ascensor de vehículos que da acceso al garaje de la unidad, cuyas constantes averías dificultan la operatividad de las patrullas.
Una llamada a la acción inmediata
El sindicato subraya que esta acumulación de problemas es el resultado de "años de abandono, falta de inversión y desinterés". Consideran que no se puede exigir profesionalidad y entrega a unos agentes a los que se obliga a trabajar en instalaciones que no cumplen las condiciones mínimas de seguridad y salubridad.
Por todo ello, CSIF exige a la administración responsable que tome cartas en el asunto de forma inmediata. Piden "soluciones reales y urgentes, no parches temporales ni promesas vacías". Advierten que cada día que pasa sin actuar aumenta el riesgo de que ocurra una desgracia y avisan de que, si eso sucede, "alguien deberá asumir responsabilidades".





