Bajo la concurrida plaza de Brujas, en pleno corazón de Valencia, yace una obra de ingeniería valorada en 41 millones de euros que nunca ha visto pasar un tren. Se trata de la estación de metro del Mercat, una infraestructura completamente terminada en su estructura desde hace más de una década, pero que permanece cerrada y sin conexión a la red de Metrovalencia, convertida en un símbolo de promesas políticas incumplidas y proyectos paralizados.
Este espacio subterráneo, equivalente a un edificio de diez plantas, fue concebido como una parada clave para llevar el transporte público al centro histórico. Sin embargo, más de trece años después de su finalización, solo genera costes de mantenimiento para Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) mientras los valencianos esperan una solución definitiva.
Puntos Clave
- Una estación de metro de 41 millones de euros lleva más de 13 años abandonada bajo el Mercado Central.
- La conexión de esta parada con la Línea 10 ha sido una promesa electoral recurrente durante dos décadas.
- Desafíos arqueológicos y financieros han impedido la finalización del proyecto a través de Ciutat Vella.
- La estación requiere un mantenimiento continuo de iluminación y bombeo de agua a pesar de estar fuera de servicio.
Un gigante de hormigón bajo el centro histórico
La magnitud de la estación del Mercat es difícil de imaginar desde la superficie. Para su construcción se empleó el método "cut & cover", que implicó una excavación a cielo abierto de enormes dimensiones. La estructura se encuentra a 32 metros de profundidad, una cota necesaria para minimizar el impacto en los edificios históricos de la superficie.
En su interior, todo está preparado para un futuro que no llega. Cuenta con un andén central de 80 metros de longitud y doble vía a cada lado, diseñado para acoger un gran flujo de pasajeros. El proyecto original contemplaba escaleras mecánicas de 50 metros para salvar el desnivel hasta el vestíbulo.
La estación en cifras
- Profundidad: 32 metros (equivalente a un edificio de 10 pisos)
- Coste: 41 millones de euros
- Hormigón utilizado: Casi 50.000 m³
- Acero empleado: 5 millones de kilogramos
- Longitud del andén: 80 metros
A día de hoy, esta colosal obra de ingeniería civil solo recibe un mantenimiento mínimo por parte de FGV, que se limita a mantener la iluminación y las bombas de achique para evitar inundaciones. Un gasto constante para una estación que nunca ha vendido un solo billete.
Historia de una promesa política recurrente
El proyecto de llevar el metro al corazón de Ciutat Vella no es nuevo. La idea de conectar la red con el Mercado Central, el Carmen y las Torres de Serranos se remonta a principios de los años 2000. Fue una de las grandes apuestas del gobierno de Francisco Camps y Rita Barberá en 2010, como parte de la entonces denominada línea T2.
Desde entonces, la promesa de finalizar esta conexión ha sido un recurso habitual en las campañas electorales. Gobiernos de distinto signo político, desde el Partido Popular hasta el Botànic, han anunciado su intención de perforar el centro de la ciudad. En marzo de 2023, Carlos Mazón y María José Catalá volvieron a presentar un plan para ampliar la Línea 10 y conectarla, finalmente, con esta estación fantasma.
Un proyecto de dos décadas
Los primeros estudios informativos para el tramo del Mercado Central datan de 2004. A lo largo de los años se han redactado múltiples proyectos básicos y constructivos, pero la crisis económica de finales de la década de 2000 paralizó una inversión que ya ascendía a casi 200 millones de euros en el conjunto de la línea. La obra de la estación se dio por concluida estructuralmente en 2013, pero la conexión ferroviaria nunca se materializó.
Mientras tanto, se han realizado actuaciones parciales, como la adecuación del túnel peatonal que conecta las estaciones de Alacant y Xàtiva, concebido en origen para el paso de los trenes. Sin embargo, la prioridad de la Generalitat se ha desviado hacia proyectos menos complejos y costosos, como las futuras líneas 11 y 12 que darán servicio a la periferia.
Los obstáculos que frenan el metro en Ciutat Vella
Completar la línea a través del centro histórico no es solo una cuestión de voluntad política o de músculo financiero. El principal escollo reside en la propia naturaleza del subsuelo de Valencia, un archivo de la historia de la ciudad.
El desafío arqueológico
Cualquier excavación en esta zona podría sacar a la luz vestigios de un valor incalculable. Dependiendo del trazado exacto, las tuneladoras podrían encontrar restos de la ciudad islámica, murallas medievales o incluso estructuras de la Valentia romana en el entorno de las Torres de Serranos. Un ejemplo reciente son las obras del Espai Dones del Carmen, donde apareció parte de una necrópolis musulmana que tuvo que ser integrada en el proyecto.
"El proyecto de atravesar el centro histórico con trenes de Metrovalencia viene de lejos, casi siempre auspiciado por el PP, habitualmente de la mano de José Vicente Dómine."
Estos hallazgos, aunque enriquecedores, podrían paralizar las obras durante meses o años, disparando los costes y complicando la ejecución. Además, existe el riesgo de afectar a los cimientos de los numerosos edificios protegidos que pueblan el distrito más antiguo de la ciudad.
Un futuro incierto
La estación del Mercat sigue esperando, silenciosa y vacía. En algún momento se llegó a estudiar la posibilidad de reconvertirla en una ampliación del aparcamiento subterráneo de la plaza de Brujas, una idea que finalmente fue descartada. Hoy, su existencia es un recordatorio constante de la complejidad de las grandes infraestructuras urbanas y de la distancia que a menudo separa las promesas políticas de la realidad de los ciudadanos, quienes continúan lidiando con una red de metro que en horas punta se encuentra al borde de la saturación.





