La calidad del aire en Valencia presenta un desafío significativo para la salud pública. Datos recientes indican que la ciudad ya excede los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) que la Unión Europea establecerá como límite legal a partir de 2030, una situación que la coloca entre las capitales españolas con mayor polución atmosférica.
Según mediciones provisionales correspondientes a 2025, Valencia registró una concentración media de 26 microgramos por metro cúbico (μg/m³) de este gas contaminante. Esta cifra se encuentra un 30% por encima del umbral de 20 μg/m³ que entrará en vigor en menos de cinco años, y más del doble de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fijada en 10 μg/m³.
Puntos Clave
- Valencia registró 26 μg/m³ de dióxido de nitrógeno, superando el límite de 20 μg/m³ de la UE para 2030.
- El tráfico motorizado es señalado como la principal fuente de esta contaminación.
- La ciudad se encuentra entre las diez urbes españolas con peores registros de calidad del aire.
- La implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Valencia sigue pendiente.
Un contaminante directamente ligado al tráfico
El dióxido de nitrógeno es un gas tóxico que se genera principalmente por la combustión en los motores de los vehículos, así como en procesos industriales. Su presencia en el aire urbano es un indicador directo del impacto del tráfico rodado en el medio ambiente y en la salud de las personas.
La exposición prolongada a este contaminante está asociada a una serie de problemas de salud. Entre los más comunes se encuentran afecciones respiratorias como el asma y la bronquitis. Además, puede causar irritación en ojos y garganta, y en concentraciones muy elevadas, puede llevar a complicaciones graves como edemas pulmonares.
Comparativa de límites de NO₂
- Límite actual UE: 40 μg/m³
- Límite UE para 2030: 20 μg/m³
- Recomendación OMS: 10 μg/m³
- Nivel de Valencia (2025): 26 μg/m³
Valencia en el contexto nacional
Un informe reciente de la organización Ecologistas en Acción, basado en datos de las estaciones oficiales de medición, sitúa a Valencia en una posición preocupante dentro del panorama español. La ciudad forma parte de un grupo de urbes que no lograrían cumplir con la futura normativa europea si no se toman medidas drásticas.
La clasificación de las ciudades con mayores niveles de NO₂ la encabezan Madrid (32 μg/m³), Málaga (31 μg/m³) y Granada (30 μg/m³). Le siguen de cerca Barcelona y Murcia, ambas con 29 μg/m³. En este contexto, los 26 μg/m³ de Valencia la colocan en una situación similar a la de otras grandes ciudades como Sevilla o Bilbao (25 μg/m³).
Pocas ciudades cumplen ya con el objetivo
De la veintena de ciudades analizadas, solo dos, Valladolid y Santa Cruz de Tenerife, registran actualmente niveles de 20 μg/m³, lo que las situaría justo en el límite legal de 2030. Esta realidad subraya la magnitud del reto al que se enfrentan las administraciones locales para reducir la contaminación generada por el tráfico.
Críticas a la ubicación de las estaciones
Ecologistas en Acción ha señalado que las diferencias entre ciudades con poblaciones similares podrían deberse, en parte, a una "deficiente ubicación de muchas estaciones supuestamente orientadas al tráfico". Según la organización, algunas no están emplazadas en los puntos con mayor concentración de contaminantes, lo que podría subestimar el problema real.
La Zona de Bajas Emisiones, una medida en espera
Una de las herramientas clave para combatir la polución urbana es la implementación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Estas áreas restringen el acceso a los vehículos más contaminantes y son obligatorias por ley en todos los municipios de más de 50.000 habitantes desde 2023.
Sin embargo, la puesta en marcha de la ZBE en Valencia ha sufrido retrasos. Aunque la normativa debería estar activa, el Ayuntamiento todavía no la ha implementado de forma efectiva. Esta demora contribuye a que los niveles de contaminación se mantengan elevados, especialmente en las arterias principales de la ciudad.
"La contaminación del aire la emite principalmente el tráfico motorizado que accede y circula por nuestras calles", asegura Ecologistas en Acción, que insta a las administraciones a implementar políticas valientes para reducir la presencia de automóviles en las ciudades.
El Gobierno central ha concedido una prórroga de un año a los ayuntamientos que, como el de Valencia, no han cumplido con el plazo original. Esta moratoria aplaza la aplicación de sanciones y la posible retirada de ayudas al transporte público, pero también retrasa la adopción de medidas urgentes para proteger la salud de la ciudadanía y cumplir con los compromisos medioambientales.
Mientras tanto, la calidad del aire que respiran los valencianos sigue siendo una asignatura pendiente que requiere acciones decididas y una planificación a largo plazo para transformar el modelo de movilidad urbana.





