El Gobierno central ha emitido una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) desfavorable para un proyecto energético que incluía una línea de alta tensión de casi 80 kilómetros a través de la provincia de Valencia. La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), paraliza la tramitación de la infraestructura debido a sus significativos impactos negativos sobre el medio ambiente.
La línea estaba diseñada para evacuar la energía de dos parques eólicos proyectados en la provincia de Zaragoza, pero su trazado afectaba directamente a cuatro comarcas valencianas, un plan que ha contado desde el principio con la oposición de la Generalitat Valenciana.
Puntos Clave
- El Ministerio para la Transición Ecológica ha rechazado el proyecto por su impacto ambiental negativo.
- La línea de 400 kV habría atravesado 15 municipios de las comarcas de Los Serranos, Camp de Túria, Hoya de Buñol y Ribera Alta.
- La Generalitat Valenciana emitió informes desfavorables, argumentando incompatibilidad con la normativa sobre terrenos forestales incendiados.
- La decisión obliga a que cualquier nueva propuesta sea sustancialmente diferente y se someta a una nueva evaluación ambiental completa.
Un trazado de 80 kilómetros por el corazón de Valencia
El proyecto contemplaba la instalación de una línea eléctrica aérea de 400 kilovoltios (kV) para conectar los parques eólicos Meleagro y Kitsune, situados en Zaragoza y con una potencia conjunta de 99 megavatios, con la red de transporte estatal. Aunque la generación de energía se localizaba fuera de la Comunitat Valenciana, la infraestructura de evacuación cruzaba una parte importante de su territorio.
El recorrido planeado se extendía por casi 80 kilómetros, afectando a un total de 15 términos municipales. Esta extensa lista incluye localidades de cuatro comarcas distintas, evidenciando la magnitud del proyecto sobre el paisaje y el ecosistema valenciano.
Municipios Afectados por el Proyecto
La línea eléctrica habría atravesado los siguientes términos municipales:
- Los Serranos: Alcublas, Villar del Arzobispo, Bugarra, Pedralba.
- Camp de Túria: Llíria, Casinos, Vilamarxant.
- Hoya de Buñol: Cheste, Chiva, Godelleta.
- Ribera Alta: Turís, Montroy, Real, Llombai, Catadau.
La instalación de esta infraestructura habría requerido la construcción de torres de alta tensión a lo largo de este corredor, generando una notable alteración visual y ecológica en zonas de alto valor natural.
La oposición frontal de la Generalitat Valenciana
Desde las fases iniciales de la tramitación, la Generalitat Valenciana mostró un rechazo claro al proyecto. Los informes técnicos emitidos por los departamentos autonómicos de Medio Natural y de Urbanismo, Paisaje e Infraestructura Verde fueron consistentemente desfavorables, aportando argumentos clave que finalmente han sido recogidos por el Gobierno central.
Uno de los principales puntos de fricción fue el impacto del trazado sobre suelos forestales y montes de utilidad pública. Una parte significativa del recorrido propuesto atravesaba áreas que han sufrido graves incendios forestales en los últimos 30 años, como la zona afectada por el incendio de Bejís en 2022, que llegó hasta Alcublas.
"La normativa valenciana limita nuevos usos en terrenos que han sufrido este tipo de fenómenos, a fin de favorecer su regeneración y reducir la vulnerabilidad frente a episodios similares", señalaron los informes autonómicos.
Bajo esta premisa, el Consell calificó la implantación de la línea de alta tensión como "incompatible" con la legislación vigente y los esfuerzos de recuperación ambiental. Los técnicos advirtieron que la apertura de nuevos caminos de acceso y la creación de un "pasillo de seguridad" mediante la tala de arbolado agravarían el riesgo de erosión y dañarían ecosistemas vulnerables.
Impactos ambientales inasumibles
Los análisis de la administración autonómica también identificaron afecciones directas a hábitats protegidos y corredores ecológicos esenciales para la fauna local. La fragmentación del territorio y el riesgo para las aves eran preocupaciones centrales.
A pesar de que la empresa promotora introdujo algunas modificaciones en el proyecto original, como ajustes en el trazado, cambios en la ubicación de algunos apoyos y el soterramiento de un tramo en el cruce del río Turia, la Generalitat consideró que estas medidas eran insuficientes. La valoración global del proyecto se mantuvo negativa, ya que los impactos estructurales no se mitigaban de forma efectiva.
Decisión final: un proyecto inviable
El Ministerio para la Transición Ecológica ha hecho suyos los argumentos presentados por la Generalitat y otros organismos. La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) concluye que el proyecto, en su conjunto, "provocaría impactos negativos significativos sobre el medio ambiente".
Además, la resolución especifica que las medidas preventivas, correctoras y compensatorias propuestas por el promotor "no ofrecen garantías suficientes" para proteger adecuadamente los valores ambientales de la zona. Esta conclusión ha sido determinante para emitir una evaluación desfavorable.
Con esta decisión, el proyecto no puede continuar su tramitación administrativa en los términos actuales. La ejecución de los parques eólicos y su línea de evacuación queda paralizada. Cualquier futura propuesta deberá partir de un diseño sustancialmente diferente que evite las áreas de alto valor ecológico y someterse desde cero a un nuevo y completo procedimiento de evaluación ambiental, un proceso que podría llevar años y cuyo resultado sería incierto.





