La escalada de precios en la Comunitat Valenciana, con una inflación que ya alcanza el 3,5%, está provocando una notable contracción en el gasto de los consumidores. Los sectores del comercio minorista y la hostelería son los primeros en sentir el impacto, registrando una disminución en las compras y en las reservas de turistas nacionales.
Desde el verano, el aumento constante del Índice de Precios de Consumo (IPC) ha erosionado el poder adquisitivo de las familias valencianas. Esta situación económica está forzando un cambio en los hábitos de consumo, donde el ahorro prevalece sobre el gasto en ocio y bienes no esenciales, según confirman las principales patronales y asociaciones de consumidores.
Puntos Clave
- La inflación en la Comunitat Valenciana ha subido del 2% en mayo al 3,5% en los últimos meses.
- El comercio minorista, especialmente el de moda, registra una caída en las ventas de clientes locales y nacionales.
- El turismo nacional en hoteles valencianos se estanca o disminuye, mientras que el internacional sigue fuerte.
- Los expertos atribuyen esta contracción a la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre económica.
El comercio local ante un consumidor más cauto
Los mostradores de las tiendas valencianas reflejan una nueva realidad económica. La confianza del consumidor ha disminuido y, con ella, el volumen de compras. Rafael Torres, presidente de Confecomerç, señala que la tendencia a la baja se hizo evidente durante el verano. "El comprador local y nacional gasta menos, está más retraído", afirma.
La razón principal, según Torres, es la falta de claridad económica que genera la inflación. Las familias sienten la presión en su presupuesto diario, lo que limita su capacidad para realizar compras discrecionales. "Los salarios son los que son y no está todo para tirar las campanas al vuelo. El consumo por familia no crece porque la renta disponible no sube", explica.
Moda y equipamiento personal, los más afectados
Dentro del sector comercial, no todos los nichos sufren por igual. Los productos relacionados con el "equipamiento de la persona", como la moda y los complementos, son los que experimentan una mayor caída. En cambio, los artículos para el hogar parecen mantener un mejor comportamiento.
Una nueva tendencia de consumo online
Francisco Rodríguez, secretario general de la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana, advierte sobre un fenómeno paralelo: el aumento de las compras en plataformas extranjeras de bajo coste como Shein o Temu. "Estamos detectando que con ese IPC creciente, se están incrementando también las compras en plataformas extranjeras y eso hace que estén subiendo las reclamaciones", comenta, señalando un cambio de comportamiento que busca alternativas más económicas fuera del comercio tradicional.
El turismo nacional pisa el freno
El sector turístico, uno de los motores económicos de la región, también muestra signos de esta desaceleración. Mientras que los visitantes extranjeros continúan llegando en cifras récord, el turista nacional, fundamental para la estabilidad del sector, muestra un claro estancamiento.
"Si hay encarecimiento de todo, la capacidad económica destinada al ocio y a viajar es menor", resume Nuria Montes, secretaria general de la patronal hotelera Hosbec.
Esta realidad se refleja en las estadísticas. El aeropuerto de Valencia, por ejemplo, ha visto cómo el tráfico de pasajeros nacionales descendía. En septiembre, la caída fue del 7,5%, y aunque en octubre se moderó, siguió siendo negativa (-0,1%), contrastando con el crecimiento de dos dígitos del mercado internacional.
Dato clave: El tráfico de pasajeros domésticos en el Aeropuerto de Valencia cayó un 7,5% en septiembre, una clara señal de la retracción del turismo nacional.
Previsiones para final de año
La perspectiva para los próximos meses no es de crecimiento para el mercado doméstico. Nuria Montes explica que "el turista doméstico, en el mejor de los casos, se está manteniendo, pero en otros cae". Aunque no se espera que las familias sacrifiquen sus vacaciones principales, sí se prevé que la capacidad de crecimiento en la ocupación hotelera por parte de los españoles se detenga.
Esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de la economía local a las fluctuaciones del poder adquisitivo. Tanto comerciantes como hoteleros observan con preocupación cómo la inflación redefine las prioridades de los consumidores valencianos y del resto de España.
Ahorro forzoso frente a incertidumbre
La decisión de gastar menos no es voluntaria, sino una consecuencia directa de la situación económica. Francisco Rodríguez, de la Unión de Consumidores, lo tiene claro: "El problema en la economía familiar o la subida del coste de la vivienda está haciendo que estemos ahorrando más".
Este comportamiento precavido es una respuesta lógica a un entorno donde los precios de los productos básicos, la energía y la vivienda no dejan de subir. La incertidumbre sobre el futuro económico lleva a las familias a crear un colchón financiero, sacrificando para ello gastos en ocio, viajes y compras que antes eran habituales.
- Menos viajes cortos: Se reducen las escapadas de fin de semana y puentes.
- Compras más planificadas: El gasto impulsivo da paso a compras meditadas y necesarias.
- Búsqueda de ofertas: Los consumidores comparan más precios y buscan activamente promociones.
En definitiva, la economía valenciana se enfrenta a un doble desafío: mantener el atractivo para un robusto mercado internacional mientras se adapta a un mercado nacional más contenido y prudente, obligado por una inflación que, por ahora, no da tregua.





