La diseñadora valenciana Yolanda Guillén, cuya empresa en Paiporta fue completamente arrasada por la DANA de octubre de 2024, ha culminado un notable proceso de recuperación con la apertura de una nueva tienda en el centro de Valencia. Este hito llega tras un período de reconstrucción que la llevó a vestir a la reina Letizia en dos ocasiones significativas, convirtiendo su historia en un símbolo de resiliencia y superación.
Un nuevo capítulo en el corazón de Valencia
La firma Yolanda Guillén inaugura su nuevo espacio en el número 32 de la calle Conde Salvatierra, una de las zonas comerciales más importantes de la ciudad. La apertura representa la materialización de un sueño que la diseñadora albergaba desde hace años, un proyecto que se vio pospuesto primero por la pandemia y después por la devastadora riada.
Este nuevo local en el Cap i Casal no supone el cierre de su actual establecimiento en la Pobla de Vallbona, que seguirá operativo. Más bien, consolida la expansión de una marca que ha sabido renacer y fortalecerse en medio de la adversidad. La operación de alquiler del local ha sido intermediada por la consultora Olivares Consultores.
Puntos Clave de la Historia
- Superación: La empresa fue destruida por la DANA en 2024, con pérdidas estimadas entre 600.000 y 700.000 euros.
- Reconocimiento Real: La reina Letizia vistió sus diseños en dos actos públicos, dando una visibilidad crucial a la marca.
- Expansión: Apertura de una nueva tienda en la calle Conde Salvatierra de Valencia, un objetivo que tenía desde antes de la catástrofe.
- Resiliencia: Apenas un mes después de la riada, Guillén ya había alquilado un nuevo local para reiniciar su actividad.
La tarde que lo cambió todo
El 29 de octubre de 2024 es una fecha que Yolanda Guillén no podrá olvidar. Ese día, se encontraba en su almacén de 180 metros cuadrados en Paiporta, ubicado en una calle peatonal junto al barranco del Poyo. Estaba organizando una nueva colección recién llegada de Italia.
La casualidad, o el destino, quiso que tuviera que salir para la prueba del traje de fallero de su hijo. "Si no llega a ser por eso, yo me quedo allí. Y de ahí no habría salido", recuerda la diseñadora. Minutos después, la riada lo arrasó todo. El agua y el lodo destruyeron por completo el negocio que había construido durante una década.
El impacto de la DANA en cifras
La riada supuso la pérdida total de su empresa. Las estimaciones económicas del desastre para la firma se sitúan entre los 600.000 y los 700.000 euros, incluyendo tejidos, maquinaria, mobiliario, ordenadores y todo el stock de la nueva temporada.
Guillén describe una sensación de abandono inicial por parte de las instituciones, sin luz ni agua. Sin embargo, también recuerda la inmensa solidaridad de la gente. "Recogíamos barro con escobas y recogedores", afirma, rememorando cómo voluntarios anónimos, amigos y vecinos aparecieron para ayudar. Un abrazo o un bocadillo se convertían en gestos de un valor incalculable.
"No sabía la fuerza que tenía hasta que me pasó esto. Mi marido me repetía constantemente que no nos podíamos quedar quietos".
El renacer y la llamada inesperada
Lejos de paralizarse, la reacción fue casi inmediata. En diciembre de 2024, solo un mes después de la catástrofe, ya habían alquilado el local que se convertiría en su nueva base de operaciones en la Pobla de Vallbona. Para ello, invirtieron todos sus ahorros y contaron con ayudas privadas. Este paso implicó tomar una decisión difícil: cerrar la tienda que tenía en el centro comercial El Osito, en L'Eliana, al no poder suministrarle género.
En medio del proceso de acondicionamiento del nuevo local, llegó una llamada que lo cambiaría todo. Desde la gerencia de El Osito le comunicaron que la Casa Real estaba intentando contactar con ella. "Yo pensaba que era una broma", admite Guillén.
Vestir a la Reina Letizia
La estilista de la reina Letizia había descubierto su trabajo a través de las redes sociales y estaba interesada en algunas de sus prendas. La respuesta de Yolanda fue sincera y directa: "Le dije que no tenía nada, que estaba todo lleno de barro".
Esa honestidad no fue un impedimento. Tras un tiempo prudencial para que la diseñadora pudiera volver a producir, en mayo de 2025, la reina Letizia apareció en un acto institucional en Guadalupe (Cáceres) luciendo el vestido 'Lirio'. Se trataba de un diseño camisero, con estampado floral, que se agotó al instante.
El 'Efecto Letizia'
El impacto mediático fue tan grande que la firma tuvo que volver a fabricar el modelo y ampliar el tallaje, que originalmente era talla única. Este impulso no solo generó ventas, sino que también puso el foco sobre una historia de superación que conectó con el público.
La relación con la Casa Real no terminó ahí. Para el funeral de Estado por las víctimas de la DANA, celebrado en Valencia justo un año después de la tragedia, volvieron a contactarla. Esta vez, el encargo era crear un diseño exclusivo para la ocasión.
Así nació el vestido 'Letizia', un modelo sobrio, elegante y de color azul marino, confeccionado para que la atención recayera en el acto y no en la propia monarca. "Solo pensaba: que le quede bien, por favor", bromea Guillén al recordar la presión de aquellos días.
Una nueva etapa de creación y consolidación
Actualmente, la marca vive un momento de plena expansión creativa. La visibilidad obtenida le ha permitido a Yolanda Guillén centrarse en su verdadera pasión: el diseño. "Ahora puedo hacer colecciones completas", explica. Ha ampliado su rango de tallas, desde la 34 hasta la 48, y trabaja principalmente con tejidos naturales como viscosas y linos.
En la pared de su almacén, un mural de fotografías cuenta su historia. Hay recortes de prensa y fotos con personalidades, pero ella señala una en particular: una imagen de ella y una amiga, cubiertas de lodo, limpiando frascos de perfume rescatados de entre los escombros de Paiporta. Ambas sonríen a la cámara.
"Esto no lo podemos olvidar", comenta. Su historia no se define solo por haber vestido a una reina, sino por la decisión de seguir creando cuando parecía que todo estaba perdido. La apertura en Valencia no es solo una nueva tienda; es la prueba de que, a veces, de entre el barro puede florecer el proyecto más sólido.





