José Luis Olivas, expresidente de la Generalitat Valenciana y figura central en la gestión de Bancaja y Banco de Valencia durante la crisis financiera, ha fallecido. Su trayectoria, que lo llevó desde la más alta responsabilidad política en la Comunitat Valenciana hasta la presidencia de sus principales entidades de ahorro, deja un legado complejo, marcado por el colapso de un sistema financiero que afectó a cientos de miles de ahorradores y accionistas.
Puntos Clave
- José Luis Olivas fue presidente de la Generalitat Valenciana antes de asumir la presidencia de Bancaja y Banco de Valencia.
- Su gestión es considerada un factor determinante en la quiebra de ambas entidades financieras, símbolos del poder económico valenciano.
- Se enfrentó a múltiples procesos judiciales por su administración, incluyendo una condena que fue posteriormente anulada y una absolución en el caso de la salida a bolsa de Bankia.
- Deja pendiente un juicio clave, el caso Grand Coral, programado para 2026, por un presunto quebranto de 750 millones de euros.
Del poder político al financiero
Nacido en Motilla del Palancar (Cuenca) en 1952, José Luis Olivas desarrolló la mayor parte de su carrera en Valencia. Licenciado en Derecho, sus primeros pasos en la vida pública los dio en el ámbito municipal como concejal del Ayuntamiento de València con la UCD, para luego especializarse en el área de Hacienda.
Su ascenso político culminó al convertirse en presidente de la Generalitat Valenciana. Sin embargo, su etapa más influyente y controvertida comenzaría en 2004, cuando dio el salto al sector financiero para presidir Bancaja, una de las cajas de ahorros más importantes de España. Poco después, también asumiría la presidencia del Banco de Valencia.
Una transición controvertida
El paso de Olivas de la política a la banca fue un movimiento habitual en la época, donde las cajas de ahorros estaban fuertemente influenciadas por el poder político regional. Esta conexión es fundamental para entender la estrategia de expansión basada en el sector inmobiliario que caracterizó su gestión.
Durante su mandato, ambas entidades se embarcaron en una agresiva política de inversiones, principalmente vinculadas al auge del ladrillo. Este modelo de negocio, que generó enormes beneficios durante años, se revelaría insostenible con el estallido de la burbuja inmobiliaria.
El colapso de dos símbolos valencianos
La gestión de Olivas llegó a su fin en 2011, un año crítico para el sistema financiero español. El 28 de octubre de ese año, dimitió como presidente del Banco de Valencia, apenas una semana antes de que se hiciera público el inminente riesgo de quiebra de la entidad. Su salida se produjo en medio de crecientes tensiones con Rodrigo Rato, entonces presidente de Bankia, el conglomerado resultante de la fusión de Bancaja y otras cajas.
El hundimiento del Banco de Valencia y la posterior integración de Bancaja en Bankia, que tuvo que ser nacionalizada, supuso un golpe devastador para la economía valenciana y para miles de familias.
El impacto en cifras
- 47.000 pequeños accionistas del Banco de Valencia perdieron su inversión.
- 400.000 ahorradores de Bankia (muchos provenientes de Bancaja) se vieron afectados por la crisis de la entidad.
- El caso Grand Coral investiga un presunto quebranto de 750 millones de euros en inversiones inmobiliarias en México.
La caída de estas instituciones no solo representó una pérdida económica, sino también la desaparición de dos pilares históricos del tejido empresarial y social de la Comunitat Valenciana. La responsabilidad de los gestores, con Olivas a la cabeza, fue inmediatamente señalada por inversores y la opinión pública.
Un legado marcado por los tribunales
Tras el desastre financiero, la figura de José Luis Olivas se vio envuelta en una serie de procesos judiciales que buscaron depurar responsabilidades. En junio de 2015, fue detenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en el marco de la investigación por el caso Grand Coral, acusado de estafa y malversación por inversiones fallidas en México.
En otro frente judicial, en enero de 2017 fue condenado a un año y medio de prisión. La sentencia consideró probado que había falsificado una factura para justificar un pago de 500.000 euros por servicios de asesoramiento al empresario Vicente Cotino que nunca se realizaron. Sin embargo, esta condena fue posteriormente anulada.
Su absolución más sonada llegó en septiembre de 2020, cuando la Audiencia Nacional lo exculpó, junto al resto de los acusados, en el macrojuicio por la salida a bolsa de Bankia, uno de los casos más mediáticos de la crisis financiera española.
A pesar de esta absolución, su nombre seguía ligado a los tribunales. El juicio por el caso Grand Coral, que afecta a toda la antigua cúpula de Bancaja, estaba fijado para comenzar en septiembre de 2026. Su fallecimiento cierra su participación en un proceso que se ha prolongado durante más de una década y que buscaba aclarar una de las operaciones más ruinosas de la entidad.
Una carrera de luces y sombras
Además de sus cargos políticos y financieros, Olivas ocupó puestos de relevancia en otras instituciones valencianas. Fue presidente del consejo de administración del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) y del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), consolidando su influencia en la estructura económica de la región.
Casado y con dos hijas, su trayectoria profesional comenzó como abogado tras licenciarse en la Universidad Complutense de Madrid y establecerse en Valencia. Su carrera representa el ascenso y la caída de un modelo de gestión donde las fronteras entre la política y las finanzas se difuminaron, con consecuencias que aún hoy perduran en la sociedad valenciana.





