El distrito valenciano de Rascanya, compuesto por los barrios de Orriols, Torrefiel y Sant Llorenç, ha registrado el mayor incremento en el precio de la vivienda de toda España, con una subida interanual del 29,1%. Este aumento sin precedentes está transformando el mercado inmobiliario de la zona y generando una profunda preocupación entre sus residentes, que ven desaparecer lo que antes consideraban un refugio de precios asequibles.
Datos Clave
- Incremento récord: El precio de la vivienda en Rascanya ha aumentado un 29,1% en el último año, la cifra más alta entre las grandes ciudades españolas.
- Precio actual: El metro cuadrado en el distrito se sitúa en 1.927 euros, todavía por debajo de la media de Valencia (2.639 €/m²).
- Preocupación vecinal: Los residentes de Orriols y Torrefiel temen ser desplazados por la especulación y la falta de opciones asequibles.
- Dos realidades: El distrito muestra un fuerte contraste entre los barrios obreros de Orriols y Torrefiel y la zona más acomodada de Sant Llorenç.
El epicentro del encarecimiento inmobiliario
Los datos del último informe de la tasadora Tinsa han situado a Rascanya en el mapa inmobiliario nacional. Con una subida del 29,1% en solo doce meses, ningún otro distrito de las seis mayores capitales españolas ha experimentado un crecimiento similar. Este fenómeno ha sorprendido a los propios vecinos, acostumbrados a vivir en una de las áreas más accesibles de Valencia.
A pesar del drástico aumento, el precio medio de 1.927 euros por metro cuadrado todavía se mantiene por debajo de los distritos más cotizados de la ciudad, como Ciutat Vella (3.509 €/m²) o l'Eixample (3.490 €/m²). Sin embargo, la velocidad del cambio es lo que ha encendido las alarmas.
Un distrito de contrastes
Rascanya está dividido en tres barrios con realidades muy diferentes. Por un lado, Orriols y Torrefiel son barrios históricamente obreros, con una importante población migrante que alcanza el 35,4% y el 23,9% respectivamente. Por otro, Sant Llorenç, separado por las vías del tren, se ha desarrollado como una zona residencial de mayor poder adquisitivo, donde la población extranjera es solo del 8,8%.
La voz de los vecinos: entre la mejora y el miedo
Los residentes de los barrios más humildes viven esta transformación con sentimientos encontrados. Mari Carmen Tarín, de la plataforma vecinal Orriols en Lucha, identifica dos posibles causas para esta subida. "La vivienda aquí era más económica que en el resto de Valencia, de modo que había más margen de subida", explica. Además, señala que "el barrio ha mejorado mucho a nivel de seguridad gracias al trabajo de la Policía Nacional, ya no hay miedo a salir por la noche, y esa mejora ha hecho que resulte más apetecible vivir aquí".
Sin embargo, esta nueva popularidad tiene un coste social muy alto. "Antes Orriols y Torrefiel eran un refugio porque había vivienda más barata. Mucha gente que no podía pagar sus pisos se venía aquí. Pero eso ya se ha acabado", lamentan los vecinos.
"Esta deriva es salvaje y estamos preocupados, porque los precios astronómicos son imposibles de pagar para la gente trabajadora", afirma Mari Carmen Tarín.
La preocupación se extiende a Torrefiel, donde la asociación vecinal denuncia que el barrio se está quedando sin vivienda asequible mientras observan la aparición de bajos turísticos. "Estamos viendo precios para gente con gran poder adquisitivo como si habláramos del centro", señalan. El temor es que los jóvenes y las familias trabajadoras no tengan más opción que abandonar el barrio o incluso la ciudad.
Especulación y abandono de servicios
El aumento de precios parece responder a una lógica puramente especulativa, desconectada de la realidad del distrito. Los vecinos denuncian que, mientras el valor de sus casas se dispara, las inversiones en servicios públicos no llegan. "Seguimos esperando inversiones en servicios sociales, urbanismo o zonas verdes", critica Tarín, quien recuerda la promesa incumplida de plantar 130 árboles hace cuatro años.
El mercado en cifras
Una búsqueda rápida en portales inmobiliarios revela la nueva realidad de Rascanya. De los 262 inmuebles en venta, las opciones más baratas son escasas y problemáticas, como un piso okupado por 71.000 euros. En el otro extremo, en Sant Llorenç, se encuentran propiedades que alcanzan los 1,4 millones de euros. La mayoría de los pisos modestos en Torrefiel ya superan los 250.000 euros.
La especulación es palpable. Un caso conocido en Orriols es el de una familia que planeaba vender un piso antiguo para reformar por 60.000 euros. Siguiendo el consejo de la inmobiliaria, subieron el precio a 90.000 euros y lo vendieron en una semana.
El alquiler, una misión imposible
Si comprar es difícil, alquilar se ha convertido en una tarea casi inalcanzable para muchos. La oferta es limitada y los precios son exigentes. De un centenar de viviendas disponibles para alquilar en todo el distrito, ninguna baja de los 750 euros mensuales. Esta barrera de entrada expulsa de facto a las familias con ingresos modestos y a los jóvenes que buscan independizarse.
El futuro de Rascanya es incierto. El distrito que durante décadas fue un lugar de acogida para la clase trabajadora se enfrenta ahora al desafío de la gentrificación, un fenómeno que amenaza con romper su tejido social mientras los precios continúan su escalada imparable.





