La presentación del nuevo lema institucional del Ayuntamiento de València, 'cap i casal', ha provocado una visible fractura entre los socios de gobierno, PP y Vox. Un desacuerdo sobre el protocolo del evento y la falta de comunicación previa han culminado en un enfrentamiento público que evidencia las tensiones existentes en el consistorio.
Puntos Clave
- El Ayuntamiento presentó el lema 'cap i casal' como nueva identidad institucional, con un coste de 10.182 euros.
- El portavoz de Vox, José Gosálbez, no fue ubicado junto a la alcaldesa, María José Catalá, lo que generó un conflicto de protocolo.
- Tras el acto, Gosálbez recriminó a gritos la organización al coordinador de Alcaldía, evidenciando el malestar de su partido.
- El incidente saca a la luz las tensiones preexistentes entre el concejal Juan Carlos Caballero (PP) y el propio Gosálbez (Vox).
Un lema tradicional con un coste moderno
El Museo Histórico Municipal fue el escenario elegido por el gobierno de María José Catalá para desvelar la nueva identidad verbal de la ciudad. La expresión seleccionada, 'cap i casal', es un término histórico que designa a València como capital del antiguo Reino.
La iniciativa, impulsada por la concejalía que dirige el portavoz del gobierno Juan Carlos Caballero, buscaba reforzar la identidad valenciana. Sin embargo, el proyecto no ha estado exento de debate desde el principio.
Contrato de diseño
La creación y conceptualización del nuevo lema fue encargada a una agencia de comunicación externa a través de un contrato que asciende a 10.182 euros, un dato que ha sido objeto de discusión política.
Aunque el lema apela a la tradición, el proceso para su elección y presentación ha generado una controversia muy actual, especialmente entre los partidos que conforman el ejecutivo local.
El protocolo como detonante del conflicto
La tensión estalló durante el acto de presentación. Según el protocolo, el asiento a la derecha de la alcaldesa Catalá fue ocupado por el concejal Juan Carlos Caballero, como responsable del área promotora. Esta decisión relegó al segundo teniente de alcalde y portavoz de Vox, José Gosálbez, a un asiento al otro lado del pasillo, junto a miembros de la oposición.
Tensiones previas
Fuentes del consistorio señalan que la relación entre Juan Carlos Caballero (PP) y José Gosálbez (Vox) no es fluida. El hecho de que Caballero ocupara el asiento que Gosálbez consideraba que le correspondía por su rango institucional agravó la situación.
Gosálbez, visiblemente desconcertado, tuvo que sentarse junto a la portavoz de Compromís, Papi Robles, y el concejal del PSPV, Javier Mateo. Este gesto fue interpretado por el representante de Vox como un menosprecio a su formación y a su cargo dentro del gobierno municipal.
Un enfrentamiento a viva voz
El malestar de Gosálbez no quedó en un simple gesto. Al finalizar el evento, y mientras los asistentes abandonaban el Salón de Cristal, el portavoz de Vox se dirigió en términos muy duros al coordinador de Alcaldía, Manuel Tomás, para reprocharle la organización.
Varios de los presentes pudieron escuchar la discusión, que se produjo en un tono elevado y sin reparos. El momento más tenso llegó con la recriminación directa del dirigente de Vox.
“La habéis cagado pero bien”, se escuchó decir a Gosálbez, dirigiéndose al responsable de coordinación de Alcaldía.
Este episodio, presenciado por concejales, asesores y periodistas, confirmó que el desacuerdo iba más allá de un simple error de protocolo y destapaba una grieta importante en la coalición de gobierno.
El pacto de gobierno, a prueba
Más allá de la anécdota del lema y los asientos, este incidente pone de manifiesto las dificultades en la convivencia entre PP y Vox en el Ayuntamiento de València. La falta de comunicación y la lucha por la visibilidad y el peso institucional parecen ser problemas recurrentes.
El equipo de la alcaldesa ha tratado de restar importancia al asunto, enmarcándolo en un malentendido protocolario. Sin embargo, la reacción de Vox evidencia un descontento más profundo que podría afectar a la estabilidad del pacto de gobierno.
La gestión de esta crisis interna será clave para el futuro de la coalición. La elección de un lema que pretendía unir y proyectar una imagen de orgullo histórico ha terminado, paradójicamente, por generar una división interna que el gobierno municipal deberá ahora esforzarse en resolver.





