El Ayuntamiento de Valencia ha anunciado que está preparando una nueva ordenanza municipal que incluirá sanciones económicas para los hombres que consuman prostitución. Esta medida surge como respuesta directa a las denuncias de los vecinos del barrio de Velluters, quienes han alertado sobre un notable repunte de esta actividad en sus calles, a escasos metros del centro de la ciudad.
El portavoz del gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, confirmó que el objetivo es "perseguir a los puteros" para atajar el problema desde la demanda. La nueva normativa de convivencia está siendo desarrollada por el área de Policía Local.
Puntos Clave
- El Ayuntamiento de Valencia creará una ordenanza para sancionar económicamente a los clientes de la prostitución.
- La medida responde a las quejas vecinales por un aumento de la prostitución en el barrio de Velluters.
- Los residentes denuncian colas de hombres y una creciente degradación en la zona, muy próxima al Ayuntamiento.
- Las autoridades aseguran que la vigilancia policial se mantiene y han cerrado recientemente un prostíbulo en la calle Viana.
Una nueva estrategia municipal contra la prostitución
El gobierno local de Valencia ha decidido cambiar el enfoque en la lucha contra la prostitución. En lugar de centrarse únicamente en la oferta, la nueva estrategia apunta directamente a la demanda. La futura ordenanza de convivencia, según explicó el portavoz Juan Carlos Caballero, establecerá un régimen de multas para los consumidores.
"Estamos trabajando en una nueva ordenanza de convivencia en la que se contemplan multas para los puteros", declaró Caballero. El objetivo es disuadir a los hombres de contratar estos servicios, reduciendo así la actividad que genera inseguridad y degrada los barrios.
La responsabilidad de diseñar el marco legal de estas sanciones recae en la concejalía de Policía Local, dirigida por Jesús Carbonell. Aunque no se han especificado las cuantías de las multas, la intención es que sean lo suficientemente significativas como para tener un efecto disuasorio real.
Un cambio de paradigma
La penalización del cliente es un modelo que ya se aplica en otras ciudades y países. La idea fundamental es que sin demanda, la oferta de la prostitución, a menudo ligada a la trata de personas y la explotación, disminuiría drásticamente. Esta medida sitúa la responsabilidad en el consumidor, considerándolo una parte activa del problema.
La voz de alarma de los vecinos de Velluters
La decisión del consistorio no es casual. Responde a las insistentes denuncias de la Asociación de Vecinos del barrio de Velluters, una zona históricamente conocida como el "barrio chino" de Valencia. Los residentes afirman que, tras años de relativa calma, la prostitución ha vuelto a repuntar de forma alarmante.
Según los testimonios vecinales, en las últimas semanas se han vuelto a ver imágenes que creían superadas. Han documentado con fotos y vídeos largas colas de hombres esperando su turno en la calle para acceder a pisos donde se ejerce la prostitución. Esta situación se concentra especialmente en la calle Viana.
"Hay colas de puteros a 150 metros del Ayuntamiento de Valencia. Se ha permitido que esta realidad se perpetúe como símbolo de una batalla perdida o, peor aún, de un claro desinterés por erradicar definitivamente el estigma que pesa sobre el barrio de Velluters", lamentan desde la asociación vecinal.
Los vecinos no solo denuncian la actividad en sí, sino también sus consecuencias: peleas, suciedad y una sensación general de degradación e inseguridad que afecta a la convivencia en un barrio situado en pleno corazón de la ciudad.
Un problema a un paso del centro
El epicentro del problema denunciado por los vecinos se encuentra a tan solo 150 metros de la Plaza del Ayuntamiento, el principal núcleo administrativo y turístico de Valencia. Esta proximidad evidencia la magnitud del desafío que enfrenta la ciudad.
La respuesta policial y las acciones en marcha
Frente a las acusaciones de inacción, fuentes municipales aseguran que la presión policial en Velluters no ha disminuido. Afirman que tanto la Policía Local como la Policía Nacional mantienen una vigilancia constante en la zona y coordinan sus esfuerzos para combatir esta problemática.
Como prueba de estas actuaciones, el Ayuntamiento destaca el reciente cierre de un prostíbulo que operaba en el número 9 de la calle Viana. El desmantelamiento de este punto, una de las principales reclamaciones de los vecinos, no fue sencillo. Se logró gracias a un informe de los bomberos que declaraba el edificio en estado de ruina, lo que permitió tapiar el inmueble y cesar su actividad.
Diálogo con los residentes
Desde el consistorio también se subraya que existe un canal de comunicación abierto con los residentes. Se organizan reuniones semestrales entre los vecinos y los mandos de la Policía Local y Nacional para evaluar la situación y coordinar acciones. La última de estas reuniones tuvo lugar antes de Navidad.
En dicho encuentro, según fuentes municipales, se reconoció una mejora en otros problemas como la venta de droga, admitiendo que no había puntos de venta identificables en el barrio. Fue en estas reuniones donde los vecinos solicitaron prioritariamente el cierre del local de la calle Viana, una petición que finalmente ha sido atendida.
Con la nueva ordenanza, el Ayuntamiento espera dotarse de una herramienta más efectiva para devolver la tranquilidad al barrio de Velluters y enviar un mensaje claro: en Valencia, la demanda de prostitución será perseguida y sancionada.





