Marcos Benavent, conocido como el "yonqui del dinero", ha cambiado radicalmente su versión en el juicio por la pieza E del Caso Taula. El exgerente de la empresa pública Imelsa ahora afirma que sus confesiones iniciales ante la Guardia Civil, que destaparon una presunta trama de corrupción en el Ayuntamiento de València, fueron realizadas bajo los efectos de las drogas y que él mismo manipuló las grabaciones que dieron origen al caso.
La declaración tuvo lugar en la sección quinta de la Audiencia de València, donde se juzga el presunto amaño de contratos en la concejalía de Cultura durante la etapa de la fallecida María José Alcón. Benavent, quien ya enfrenta una condena de doce años de cárcel por otras piezas del caso, busca ahora desacreditar las pruebas que él mismo aportó a la justicia hace una década.
Puntos Clave
- Marcos Benavent se retracta de sus confesiones, alegando que declaró ante la UCO "fumado" y en mal estado.
- Asegura haber manipulado las grabaciones de audio que él mismo realizó para "perjudicar al PP".
- El juicio se centra en comisiones ilegales en la concejalía de Cultura de València, dirigida por la fallecida María José Alcón.
- Pese a la retractación de Benavent, el tribunal escuchó audios donde se detalla el reparto de comisiones.
Un giro de guion en la Audiencia
Diez años después de que estallara el Caso Taula, Marcos Benavent ha protagonizado un cambio de estrategia que ha sorprendido a la sala. El autodenominado "yonqui del dinero" aseguró que su colaboración con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil no fue fiable. "Muchas veces iba perjudicado", declaró, afirmando que acudía a sus citas con los investigadores sin dormir y bajo la influencia de sustancias.
Este nuevo testimonio contradice por completo su papel inicial como arrepentido, cuando se presentó ante la justicia para destapar una supuesta trama de corrupción masiva. Benavent, para quien la fiscalía pide cinco años de cárcel en esta pieza, explicó que las grabaciones clandestinas que realizó durante años eran un "seguro de vida" personal y que su intención era dañar al Partido Popular.
Además, sostuvo que él mismo alteraba los audios. "Contaba muchas mentiras, manipulaba muchas grabaciones por intereses personales", admitió. Según su versión, utilizaba un programa de edición para "cortar y pegar" conversaciones, eliminando fragmentos que no le interesaban.
Las grabaciones que resuenan en el juicio
Pese al intento de Benavent de invalidar las pruebas, el fiscal anticorrupción, Fernando Maldonado, solicitó la reproducción de varios audios clave en la sala. El tribunal aceptó escuchar las grabaciones que implican directamente a la exconcejala de Cultura, María José Alcón, fallecida en 2018, cuya responsabilidad penal está extinguida.
En una de las conversaciones, fechada el 23 de diciembre de 2005, se escucha a Alcón y Benavent planificando el cobro de comisiones. "Solo hay un 2%: 9.000 euros (...) Para dos regalitos de navidad y cuatro fiestas", se oye decir a la entonces edil, quien lamenta el bajo porcentaje del beneficio. En otro audio, Alcón demuestra tener un control total sobre el proceso de adjudicación.
"He hablado con la mesa de contratación (…) He nombrado al tribunal que tiene que decidir, que es todo personal de confianza".
Los audios también revelan cómo organizaban la recaudación de las mordidas con las empresas aspirantes a los contratos. Benavent era el encargado de contactar a los empresarios para recoger el dinero, mientras Alcón manejaba los tiempos de las adjudicaciones en la junta de gobierno. Ambos mostraban una clara preferencia por la constructora Cleop, de la que decían que "ha ayudado mucho al partido".
El origen del Caso Taula
El Caso Taula estalló en enero de 2016 tras una macrooperación policial, pero sus orígenes se remontan a las grabaciones que Marcos Benavent entregó a la justicia en 2015. La investigación se centra en una presunta trama de comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas en diversas administraciones valencianas controladas por el PP, como el Ayuntamiento de València, la Diputación y la Generalitat. El caso se ha dividido en múltiples piezas para facilitar su instrucción y enjuiciamiento.
Defensa y contradicciones
Durante su declaración, Benavent intentó desvincular a María José Alcón de la trama. Afirmó que la exconcejala "no estaba en buena situación psíquica y emocional" en aquella época debido a problemas personales. Según él, sus visitas al ayuntamiento se debían a que el exmarido de Alcón, Vicente Burgos, le había pedido que la "controlara".
También negó que su contrato en la Fundació Jaume II el Just, investigado como un presunto "contrato zombi" (cobrar sin trabajar), fuera una plataforma para recaudar comisiones. Admitió que su contratación fue a instancias del entonces conseller Esteban González Pons, pero rechazó su papel como recaudador.
Cifras del presunto amaño
- 2%: La comisión que presuntamente se repartían por contratos en la concejalía de Cultura.
- 9.000 euros: El monto específico mencionado en una grabación para "regalitos de navidad y cuatro fiestas".
- 12 años: La condena que ya acumula Benavent en otras dos piezas del Caso Taula, aunque las sentencias no son firmes.
La estrategia de Benavent choca con las declaraciones que otros implicados han realizado. La propia María José Alcón, tras ser detenida, descargó la responsabilidad de las adjudicaciones en la mesa de contratación, presidida por el entonces concejal Félix Crespo. Una versión muy similar a la que el propio Crespo ofreció al tribunal en una sesión anterior.
El fiscal solicitó reproducir las confesiones originales de Benavent ante la UCO para evidenciar las contradicciones, pero el tribunal consideró que "no procedía". El juicio continúa para determinar la veracidad de unas grabaciones que, a pesar de los intentos de su autor por desacreditarlas, siguen siendo la piedra angular de uno de los mayores casos de corrupción de la Comunitat Valenciana.





