Una mujer de 81 años ha sido hospitalizada tras ser arrollada por un patinete eléctrico mientras cruzaba un paso de cebra en la avenida de Burjassot de València. El suceso, ocurrido sobre las 11:30 horas, pone de relieve la creciente preocupación por la seguridad vial relacionada con los vehículos de movilidad personal (VMP) en la ciudad.
El accidente tuvo lugar a la altura del número 165 de la mencionada avenida. Según las primeras informaciones, la mujer fue sorprendida por el patinete cuando se encontraba en el paso de peatones. Al lugar acudieron efectivos de la Policía Local de València y una ambulancia, que trasladó a la víctima al Hospital La Fe. Afortunadamente, sus heridas no revisten gravedad.
Claves del Suceso
- Una mujer de 81 años fue atropellada por un patinete en un paso de cebra.
- El accidente ocurrió en la avenida de Burjassot, un punto de alta densidad de tráfico.
- La víctima fue trasladada al Hospital La Fe con heridas leves.
- Este incidente coincide con la presentación de un nuevo plan de seguridad vial en València centrado en los VMP.
Un Problema Creciente en las Calles de València
Este atropello no es un hecho aislado, sino el reflejo de una tendencia que alarma a las autoridades y a los ciudadanos. La convivencia entre peatones, vehículos tradicionales y los nuevos VMP se ha convertido en uno de los principales desafíos para la seguridad urbana en València.
Las cifras oficiales confirman esta percepción. Los siniestros en los que se han visto implicados patinetes eléctricos han experimentado un aumento exponencial en los últimos años, evidenciando la necesidad de una regulación más estricta y una mayor concienciación por parte de los usuarios.
Aumento Exponencial de Accidentes
Los datos municipales son contundentes: en 2019 se registraron 353 siniestros con patinetes implicados en València. Para el año 2025, esa cifra se disparó hasta los 1.192 accidentes, lo que representa un incremento superior al 237% en solo seis años.
La Vulnerabilidad del Peatón
Expertos en movilidad urbana señalan que los peatones, especialmente las personas mayores y los niños, son el colectivo más vulnerable en este nuevo escenario. La velocidad silenciosa de los patinetes y la falta de percepción del riesgo por parte de algunos conductores generan situaciones de peligro constante en aceras, plazas y pasos de cebra.
El incidente de la avenida de Burjassot es un claro ejemplo de esta vulnerabilidad. Un acto tan cotidiano como cruzar la calle se ha convertido en una actividad de riesgo para muchos ciudadanos que se sienten desprotegidos ante la irrupción de estos vehículos en el espacio público.
La Respuesta del Ayuntamiento: Nuevo Plan de Seguridad Vial
Coincidiendo con este tipo de sucesos, el Ayuntamiento de València ha presentado recientemente su plan director de seguridad vial, un documento que pone un énfasis especial en el control y la regulación del uso de los patinetes eléctricos. El objetivo principal es frenar la escalada de la siniestralidad y garantizar una convivencia segura para todos.
Una de las medidas más destacadas es la creación de una unidad especial de la Policía Local. Este grupo de agentes se dedicará específicamente a patrullar los carriles bici y otras zonas de alta afluencia de VMP para detectar y sancionar las infracciones más comunes.
¿Qué Comportamientos se Sancionarán?
La nueva unidad policial pondrá el foco en una serie de conductas de riesgo que se han vuelto demasiado frecuentes entre los usuarios de patinetes. Las principales infracciones que serán objeto de sanción son:
- Conducir utilizando auriculares.
- Manipular el teléfono móvil durante la conducción.
- No utilizar casco en los tramos donde su uso es obligatorio.
- Circular con más de una persona en el vehículo.
- Conducir bajo los efectos del alcohol o otras sustancias.
El Debate sobre la Movilidad Sostenible y la Seguridad
Los patinetes eléctricos y otros VMP surgieron como una alternativa de movilidad sostenible, una solución para reducir la congestión del tráfico y la contaminación en las grandes ciudades. Sin embargo, su rápida popularización ha traído consigo importantes desafíos en materia de seguridad y regulación.
El equilibrio entre fomentar una movilidad más limpia y garantizar la integridad física de los ciudadanos es el gran reto al que se enfrentan administraciones como la de València. La normativa debe adaptarse a esta nueva realidad, pero también es fundamental una labor de concienciación ciudadana.
"No se trata de demonizar un medio de transporte, sino de asegurar que su uso sea responsable y respetuoso con el resto de personas que comparten el espacio público. La seguridad del más vulnerable, que siempre es el peatón, debe ser la máxima prioridad."
El accidente de la avenida de Burjassot sirve como un doloroso recordatorio de que la innovación en el transporte debe ir siempre de la mano de la educación, la regulación y el civismo. Mientras la ciudad avanza hacia un modelo de movilidad más diversificado, la protección de sus ciudadanos más frágiles sigue siendo la asignatura pendiente.





