La sanidad pública valenciana se enfrenta a una presión asistencial sin precedentes debido a un pico de gripe que ha llegado semanas antes de lo habitual. Los contagios se han duplicado en solo siete días, provocando el colapso de los servicios de urgencias en los grandes hospitales de Valencia y obligando a los pacientes a buscar atención en centros comarcales.
Este fenómeno, conocido como "migración sanitaria", evidencia las tensiones de un sistema que lucha por absorber una demanda creciente, con esperas de hasta cuatro días por una cama en algunos centros y demoras de semanas en la atención primaria.
Puntos Clave
- La incidencia de la gripe en la Comunitat Valenciana se ha duplicado en una semana, alcanzando los 467,2 casos por 100.000 habitantes.
- Los servicios de urgencias de los principales hospitales de Valencia atienden a más de 500 personas diarias, generando una saturación crítica.
- Pacientes de la capital se desplazan a hospitales comarcales como los de Requena, Llíria o Sagunt para recibir una atención más rápida.
- La atención primaria también sufre demoras, con citas que se retrasan una media de dos semanas y, en casos extremos, hasta 43 días.
Una curva de contagios explosiva satura los hospitales
El último informe del Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira) confirma un ascenso casi vertical en los casos de gripe. La incidencia ha pasado de 234,9 a 467,2 puntos en la semana del 8 al 14 de diciembre, una cifra que ya supera el pico máximo registrado durante el invierno pasado.
Esta ola de contagios ha impactado directamente en las puertas de urgencia de los hospitales más grandes. Centros como el Doctor Peset o el Hospital General de València reportan una "mucha saturación", según su propio personal. La situación es especialmente grave en el General, donde el sindicato Satse denunció que más de 60 pacientes esperaban una cama desde hacía cuatro días.
Un sistema bajo máxima tensión
La saturación no se limita a las urgencias hospitalarias. Los centros de salud de atención primaria, la primera línea de defensa del sistema, también están desbordados. Conseguir una cita con el médico de cabecera se ha convertido en una carrera de obstáculos, con una demora media de dos semanas. Algunos pacientes han recibido la primera cita disponible para dentro de 43 días, una espera insostenible para quien sufre los síntomas de la gripe.
El éxodo sanitario: de Valencia a las comarcas
Ante este escenario, ha surgido un fenómeno creciente: la migración de pacientes desde Valencia capital hacia hospitales comarcales. En busca de una atención más ágil y menos masificada, ciudadanos recorren decenas de kilómetros hasta centros de menor tamaño pero con capacidad para atenderles, como los de Requena, Llíria, Alzira o Sagunt.
La historia de Mª Carmen: "Me atendieron muy bien, pero me costó dinero"
El caso de Mª Carmen Gómez, una vecina de 72 años del barrio de Malilla, ilustra perfectamente esta nueva realidad. Con su médico de vacaciones y sin posibilidad de obtener una cita en su centro de salud, acudió a las urgencias de su hospital de referencia, el Doctor Peset.
"Estaba tan hacinado que salí peor de lo que entré", relata. Desesperada y sin haber sido atendida, tomó una decisión drástica. Junto a su marido, condujo hasta el hospital de Requena, a más de 60 kilómetros de distancia.
Conoce bien el centro porque tiene una segunda residencia en la zona y sabía que "allí atienden mucho mejor y más rápido". Finalmente, recibió la atención que necesitaba, pero el viaje tuvo un coste adicional. "Me atendieron muy bien, pero me costó dinero", explica, refiriéndose a la noche de hotel que tuvieron que pagar. Su testimonio concluye con una crítica directa: "Es intolerable que no haya suficientes médicos".
Los hospitales comarcales notan la presión
Los centros receptores ya notan el aumento de la carga asistencial. Una sanitaria de urgencias del Hospital de Requena confirma que "desplazados hay siempre", especialmente personas con familiares o segundas residencias en la comarca. Aunque su hospital está lleno, asegura que no han llegado al "colapso" y no tienen pacientes en los pasillos.
En Llíria ocurre algo similar. El personal del hospital ha detectado que pacientes de su propio departamento de salud, residentes en localidades como Bétera o Nàquera, optan por viajar 25 kilómetros hasta Llíria en lugar de acudir al Hospital Arnau de Vilanova, en Valencia, que les corresponde por zona pero que se encuentra igualmente saturado.
Navidad en alerta y la falta de planificación
El adelanto del pico de la gripe, que habitualmente llega en enero, sitúa las próximas fiestas navideñas en el punto de mira. Los expertos temen que las reuniones familiares y sociales en espacios cerrados actúen como un catalizador para una nueva explosión de contagios.
Desde los sindicatos se critica la falta de previsión de la administración. "Los picos ocurren cada año y, por eso, Sanidad debería contar con un plan para afrontar los problemas de esta saturación que ya es estructural", argumenta Yolanda Ferrández, de CCOO. La solución, insiste, pasa por reforzar el personal para que los servicios no se colapsen.
Aunque el gobierno valenciano ha anunciado la apertura de nuevos centros de urgencias 24 horas en municipios de más de 50.000 habitantes, esta medida no llegará a tiempo para aliviar la presión de este invierno. Mientras tanto, el sistema sanitario deberá afrontar la actual crisis con los recursos disponibles, y los pacientes seguirán buscando alternativas donde sea que las encuentren.





