Decenas de familias, jóvenes y ciudadanos preocupados se congregaron este sábado en los Jardines del Turia de Valencia para participar en una caminata de cinco kilómetros. El objetivo de la marcha era claro: visibilizar la creciente preocupación por el uso de teléfonos móviles entre los menores y promover un pacto social para retrasar su acceso hasta los 16 años.
La iniciativa, organizada por la Asociación Adolescencia Libre de Móviles de la Comunitat Valenciana, busca generar conciencia sobre los efectos que el uso excesivo de estos dispositivos tiene en el desarrollo y la salud de los adolescentes. La convocatoria reunió a unas 60 personas de todas las edades en un ambiente familiar y reivindicativo.
Puntos Clave
- Una caminata de 5 km en Valencia reunió a familias para pedir el retraso del acceso a móviles hasta los 16 años.
- La Asociación Adolescencia Libre de Móviles impulsa un "pacto social" entre padres.
- Se exige una prohibición efectiva de las redes sociales para los adolescentes.
- La organización alerta sobre los riesgos para la salud física, mental y emocional de los jóvenes.
Una caminata simbólica por el Turia
El punto de encuentro fue el Palau de la Música a las 12 del mediodía. Desde allí, los participantes iniciaron un recorrido por el antiguo cauce del río Turia, un pulmón verde de la ciudad que sirvió como escenario para una demanda social cada vez más extendida. La ruta se extendió hasta el puente de San José para luego regresar al punto de partida, completando los cinco kilómetros programados.
Entre los asistentes se podían ver familias completas, desde abuelos hasta niños pequeños, e incluso grupos de adolescentes que apoyaban la causa. La marcha no solo fue un acto de protesta, sino también una oportunidad para que los padres compartieran inquietudes y estrategias para gestionar la tecnología en el hogar.
El movimiento "Adolescencia Libre de Móviles"
Esta asociación valenciana forma parte de un movimiento nacional que ha ganado fuerza en los últimos meses. Grupos de padres organizados a través de aplicaciones de mensajería han comenzado a coordinarse para crear un frente común. Su filosofía se basa en la idea de que si la mayoría de las familias de una clase o grupo de amigos acuerda retrasar la entrega del móvil, se reduce la presión social sobre los niños y los padres que desean esperar.
Las peticiones de la asociación
La presidenta de la asociación, Ana Vayá, explicó durante el evento las tres demandas principales que motivaron la convocatoria. El movimiento no solo se enfoca en la edad de acceso al primer smartphone, sino que abarca un enfoque más amplio sobre la relación de los jóvenes con la tecnología.
"Pedimos que se prohíban efectivamente las redes sociales a los adolescentes, que las familias tomen conciencia de los riesgos vinculados al uso o abuso de los dispositivos y que se comprometan en un pacto social para retrasar la entrega de estos dispositivos a los menores de 16 años", declaró Vayá.
"Las familias deben tomar conciencia de los riesgos vinculados al uso o abuso de los dispositivos 'smartphone' y comprometerse en un pacto social para retrasar su entrega a los menores de 16 años." - Ana Vayá, presidenta de la Asociación Adolescencia Libre de Móviles de la Comunitat Valenciana.
Este pacto social es la piedra angular de su propuesta. La idea es que las familias se apoyen mutuamente para resistir la presión de grupo que a menudo lleva a los padres a entregar un móvil a sus hijos a edades cada vez más tempranas, incluso cuando consideran que no están preparados.
Impacto en la salud mental y física
La preocupación de estas familias se fundamenta en el impacto que el uso excesivo de las pantallas está teniendo en la salud de los adolescentes. La asociación alerta sobre consecuencias negativas en múltiples áreas del bienestar juvenil.
Entre los problemas más citados se encuentran los que afectan a la salud mental y emocional. Se ha observado una correlación entre el aumento del uso de redes sociales y el incremento de casos de ansiedad, depresión y baja autoestima en jóvenes. La exposición constante a vidas idealizadas y el ciberacoso son factores de riesgo significativos.
Datos preocupantes
Diversos estudios internacionales sugieren que el uso prolongado de pantallas en la adolescencia puede estar relacionado con problemas de sueño, dificultades de concentración, un mayor sedentarismo y una disminución de las interacciones sociales cara a cara, fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales.
Además, la salud física también se ve comprometida. El tiempo dedicado a los dispositivos móviles a menudo se resta de actividades al aire libre, deporte y otras formas de ocio activo, lo que contribuye a un estilo de vida más sedentario.
Un debate social en crecimiento
La caminata de Valencia es un reflejo de un debate que ya está presente en escuelas, hogares y administraciones públicas. La pregunta sobre cuándo y cómo deben los menores acceder a la tecnología digital ya no es una cuestión privada, sino un asunto de salud pública que requiere una reflexión colectiva.
La iniciativa de la asociación valenciana busca precisamente eso: llevar la conversación a la calle y presionar para que se tomen medidas regulatorias más estrictas, al tiempo que se empodera a las familias para que tomen decisiones informadas y coordinadas. La movilización de este sábado demuestra que un número creciente de ciudadanos está dispuesto a actuar para proteger lo que consideran más importante: el bienestar de la próxima generación.





