Valencia se ha convertido en la ciudad con el tráfico más congestionado de España durante 2025, superando a núcleos urbanos tradicionalmente más densos como Madrid y Barcelona. Los conductores valencianos perdieron una media de 95 horas en atascos durante las horas punta, lo que equivale a casi cuatro días completos al año atrapados en sus vehículos.
Este dato, extraído del último informe global sobre movilidad urbana de TomTom, sitúa el nivel de congestión de la ciudad en un 41,6%. Esta cifra no solo representa un aumento de casi 9 horas de tiempo perdido en comparación con el año anterior, sino que también establece un nuevo y preocupante récord para la capital del Turia, generando un intenso debate sobre las políticas de movilidad actuales.
Datos Clave del Tráfico en Valencia
- Tiempo perdido: 95 horas anuales por conductor en horas punta.
- Nivel de congestión: 41,6%, el más alto de España.
- Tiempo por trayecto: 28 minutos y 42 segundos para recorrer 10 kilómetros.
- Peor día del año: 23 de diciembre, con un 64% de congestión.
Un Liderazgo Incómodo en las Carreteras Nacionales
El informe anual sobre tráfico urbano ha posicionado a Valencia en el primer puesto del ranking nacional de congestión. Este análisis, que monitoriza la movilidad en cientos de ciudades de todo el mundo, revela que un trayecto en Valencia requiere, de media, un 41,6% más de tiempo del que necesitaría en condiciones de tráfico fluido. Este porcentaje sitúa a la ciudad por delante de Barcelona y Madrid, que históricamente han lidiado con mayores volúmenes de vehículos.
El impacto de esta congestión se traduce directamente en el día a día de miles de ciudadanos. La paciencia de los conductores se pone a prueba diariamente, especialmente durante las horas de mayor afluencia, donde la velocidad media desciende drásticamente y los tiempos de viaje se disparan.
El Coste Real del Atasco: Tiempo y Dinero
Las 95 horas perdidas en 2025 suponen un incremento significativo respecto a las 86 horas registradas en el ejercicio anterior. Este tiempo no solo afecta la calidad de vida, sino que también tiene un coste económico tangible en términos de consumo de combustible y productividad perdida.
Otro dato revelador del estudio es el tiempo necesario para cubrir una distancia relativamente corta. Recorrer apenas 10 kilómetros en Valencia lleva ahora una media de 28 minutos y 42 segundos, lo que supone un aumento de 50 segundos en comparación con el año previo. En la práctica, esto significa que la velocidad media en muchos trayectos urbanos es inferior a los 21 kilómetros por hora.
¿Qué significa un 41,6% de congestión?
Este porcentaje se calcula comparando los tiempos de viaje reales con los que se registrarían si no hubiera tráfico. Un nivel del 41,6% implica que un viaje que debería durar 30 minutos en condiciones ideales, en realidad toma casi 43 minutos de media en Valencia.
Los Momentos Más Críticos para Circular
El análisis detalla con precisión los peores momentos para utilizar el coche en la ciudad. Los datos confirman que las tardes de los jueves y viernes son los periodos de mayor saturación, aunque con matices horarios específicos que reflejan los patrones de vida y trabajo de la ciudad.
Concretamente, la franja más complicada de la semana se registra los jueves entre las 18:00 y las 19:00 horas. Durante este pico, el tiempo para recorrer 10 kilómetros puede llegar a casi 34 minutos. Los viernes, el caos se adelanta, concentrándose entre las 14:00 y las 15:00, coincidiendo con el inicio del fin de semana para muchos trabajadores.
El Día de Mayor Colapso
El informe señala el 23 de diciembre de 2025 como el peor día del año para la circulación en Valencia. En la víspera de Nochebuena, con los desplazamientos para compras y reuniones familiares, el índice de congestión alcanzó un pico del 64%, colapsando las principales arterias de la ciudad.
El Debate Político Aterriza en la Movilidad
Estos datos no han pasado desapercibidos en el ámbito político municipal. Desde la oposición, las críticas hacia la gestión del gobierno actual no se han hecho esperar. El concejal de Compromís y anterior responsable de Movilidad, Giuseppe Grezzi, ha sido una de las voces más contundentes tras conocerse el informe.
“La alcaldesa Catalá lo ha conseguido: por segundo año consecutivo València tiene el dudoso honor de ser la peor ciudad donde circular. El mito de que Catalá arreglaría el tráfico se ha derrumbado.”
Grezzi atribuye el empeoramiento de la situación a un cambio en las políticas de movilidad y no a factores puntuales como las obras en la avenida Pérez Galdós. Según el concejal, la situación actual es una consecuencia directa de las decisiones tomadas por el actual equipo de gobierno.
“Si invitas al tráfico indiscriminado, eso es lo que tienes y, aunque todas lo suframos, quienes tienen que coger el coche obligatoriamente son los principales afectados. PP y Vox son los peores enemigos de los conductores”, sentenció Grezzi, abriendo un debate sobre el modelo de ciudad y la gestión del espacio público.
Más Allá de las Cifras: Un Problema Estructural
Expertos en urbanismo señalan que el aumento de la congestión no puede atribuirse a una única causa. Es el resultado de una combinación de factores que incluyen el crecimiento del parque automovilístico, la planificación urbana, la oferta de transporte público y los hábitos de desplazamiento de la población.
La situación de Valencia plantea un desafío a largo plazo que requiere soluciones integrales. Mejorar la frecuencia y cobertura del transporte público, fomentar el uso de la bicicleta y otros medios de movilidad sostenible, y planificar un desarrollo urbano que reduzca la dependencia del vehículo privado son algunas de las estrategias que se discuten para revertir esta tendencia y devolver tiempo y calidad de vida a los ciudadanos.





