Los retrasos y cancelaciones en los trenes de alta velocidad que conectan Valencia con Madrid se han convertido en una fuente de creciente frustración para miles de pasajeros. La puntualidad, que antes era una seña de identidad del servicio, ahora es cuestionada, y muchos viajeros desconocen sus derechos y las vías para obtener una compensación.
La situación se ha complicado tras la eliminación de compromisos de puntualidad más generosos que existían en el pasado, dejando a los usuarios bajo una normativa general que exige demoras más prolongadas para poder reclamar. Entender las reglas actuales es fundamental para defender los derechos como consumidor.
Puntos Clave
- Los retrasos en la línea de alta velocidad Valencia-Madrid han aumentado, generando quejas entre los usuarios.
- Los pasajeros tienen derecho a indemnizaciones del 50% del billete por retrasos de más de 60 minutos y del 100% por más de 90 minutos.
- Las compañías deben ofrecer transporte alternativo. Si no lo hacen en 100 minutos, el viajero puede buscarlo y reclamar el coste.
- Se pueden reclamar gastos adicionales justificados, como alojamiento, comida o entradas a eventos perdidos.
- Los problemas suelen deberse a incidencias en la infraestructura de Adif, afectando a todas las operadoras (Renfe, Ouigo, Iryo).
La puntualidad en la alta velocidad ya no es lo que era
El servicio de alta velocidad entre Valencia y Madrid, utilizado a diario por miles de personas por motivos laborales y de ocio, está experimentando un notable deterioro en su puntualidad. Esta situación ha generado un clima de descontento generalizado entre los viajeros habituales.
Según Julián Tío, portavoz de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU), "la calidad del servicio ha ido bajando mucho en cuanto a la puntualidad". Esta percepción es compartida por muchos pasajeros que ven cómo los horarios se incumplen con una frecuencia cada vez mayor.
El problema no distingue entre compañías. Ya sea Renfe, Ouigo o Iryo, todas las operadoras se ven afectadas por igual. La razón es simple: comparten la misma infraestructura gestionada por Adif. "Cuando hay un retraso suele generar también el de otras compañías", aclara Tío, señalando que las incidencias en la vía, como averías en la catenaria u obras en estaciones clave como Chamartín en Madrid, son la causa principal de las demoras.
Un cambio en las reglas del juego
Hace aproximadamente dos años, Renfe eliminó su "compromiso de puntualidad" voluntario, que era más beneficioso para el pasajero, ofreciendo compensaciones por retrasos superiores a la media hora. Ahora, todas las compañías se rigen por la normativa general, que establece umbrales de tiempo mucho más altos para tener derecho a una indemnización, pasando de minutos a demoras que superan la hora.
Guía práctica para reclamar: conozca sus derechos
Ante una cancelación o un retraso significativo, los pasajeros no están desprotegidos. La normativa europea y la legislación española establecen una serie de derechos que es crucial conocer para poder ejercerlos. Desde AVACU se insiste en la importancia de reclamar siempre, incluso si la demora no alcanza el mínimo para una indemnización, ya que es la única forma de presionar para mejorar el servicio.
¿Qué indemnización me corresponde?
La compensación económica está directamente ligada al tiempo de retraso en la llegada al destino final. Las reglas actuales son claras:
- Retraso de 60 a 90 minutos: El pasajero tiene derecho a una indemnización del 50% del precio del billete.
- Retraso superior a 90 minutos: La indemnización asciende al 100% del precio del billete.
Es importante conservar siempre el billete y cualquier comunicación de la compañía sobre la incidencia para poder gestionar la reclamación a través de sus canales de atención al cliente.
Transporte alternativo: la obligación de la compañía
Si un tren se cancela o se prevé un retraso superior a 60 minutos en la salida, el viajero tiene dos opciones principales. La primera es solicitar la devolución íntegra del billete y no realizar el viaje. La segunda es exigir un transporte alternativo para llegar a su destino.
La regla de los 100 minutos
Según el Reglamento (UE) 2021/782, si la compañía ferroviaria no le informa de las opciones de transporte alternativo en un plazo de 100 minutos desde la hora de salida prevista, usted tiene derecho a contratar otro medio de transporte por su cuenta (como un autobús o un vuelo) y luego reclamar el reembolso de ese coste a la empresa ferroviaria.
Esta es una herramienta poderosa para el consumidor, que evita que quede desatendido durante horas en una estación. La compañía debe hacerse cargo de los costes "necesarios, adecuados y razonables" del nuevo billete.
Más allá del billete: la reclamación de gastos adicionales
Un retraso importante puede generar una cadena de perjuicios económicos que van más allá del coste del propio viaje. La normativa protege al consumidor también en estos casos.
"Cualquier gasto que se le genera al usuario va a poder reclamarlo, siempre que sea justificable, acreditable y que además sea lógico".
Julián Tío, Portavoz de AVACU
Esto abre la puerta a reclamar una variedad de costes derivados directamente de la incidencia. Para ello, es fundamental guardar todas las facturas y recibos.
¿Qué gastos se pueden reclamar?
La clave es la "lógica" y la "proporcionalidad". No se pueden reclamar lujos, pero sí gastos razonables para paliar la situación. Algunos ejemplos comunes incluyen:
- Manutención: Comida y bebida durante la espera.
- Alojamiento: Si el retraso obliga a pasar la noche en la ciudad de origen o en una intermedia.
- Transporte: Taxis o VTC para desplazarse entre la estación y el hotel.
- Pérdida de eventos: Entradas para conciertos, obras de teatro o excursiones contratadas que no se pudieron disfrutar.
- Pérdida de enlaces: Si el retraso provocó la pérdida de otro tren, un autobús o un vuelo, se puede reclamar el coste del nuevo billete.
Para que la reclamación prospere, es imprescindible documentar todo. Guarde facturas, correos electrónicos de confirmación, capturas de pantalla y cualquier prueba que demuestre tanto el gasto como su vinculación directa con el retraso del tren.





