El acceso a una vivienda en Valencia y su área metropolitana se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de familias. Desde 2019, el precio de la vivienda nueva se ha duplicado, mientras que la oferta de inmuebles en venta ha caído a su nivel más bajo en la historia, creando una tensión sin precedentes en el mercado inmobiliario.
Este desajuste, impulsado por un fuerte crecimiento demográfico y una construcción que no logra seguir el ritmo, está llevando los precios de compra y alquiler a niveles que superan incluso los de la burbuja inmobiliaria de hace dos décadas, dejando a trabajadores y jóvenes con opciones cada vez más limitadas.
Puntos Clave
- El precio de la vivienda nueva en Valencia y su área metropolitana se ha duplicado desde 2019.
- La oferta de viviendas en venta ha caído a menos del 1% del parque total, un mínimo histórico.
- Valencia lidera la subida del alquiler en España, con un incremento interanual superior al 15%.
- La población ha aumentado significativamente, mientras que la construcción de nuevas viviendas es insuficiente.
El mercado de compraventa se dispara
La situación del mercado de compraventa en la capital del Turia es crítica. Según datos de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politèska de València, el valor medio de venta de una vivienda nueva ya supera los 3.700 euros por metro cuadrado en la ciudad.
Esta cifra se eleva aún más en los municipios de la primera corona metropolitana. En zonas de localidades como Godella, Almassera o El Puig, el precio puede alcanzar e incluso superar los 4.500 euros por metro cuadrado, un valor que hace apenas unos años era impensable.
Oferta bajo mínimos
La escasez de oferta es uno de los principales motores de esta escalada de precios. En solo tres años, el número de inmuebles disponibles para la venta en Valencia ha pasado de más de 10.000 a menos de 3.800, según cifras del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API). Esto representa menos del 1% del parque total de 430.000 viviendas de la ciudad.
El alquiler, una misión imposible para muchos
El mercado del alquiler no ofrece un panorama más alentador. La tensión es tan alta que Valencia se ha posicionado en 2025 como la ciudad española donde más se ha encarecido el arrendamiento, con un aumento interanual que supera el 15%.
El precio medio mensual para alquilar una vivienda en la ciudad alcanza ya los 1.674 euros. Esta cifra convierte el alquiler en una opción inviable para una gran parte de la población, especialmente para los jóvenes y los trabajadores con salarios medios, que ven cómo una porción cada vez mayor de sus ingresos debe destinarse a la vivienda.
Las causas del desequilibrio: Más demanda, poca oferta
Los expertos coinciden en señalar la raíz del problema: un profundo desequilibrio entre la oferta y la demanda. Por un lado, la población de Valencia y de toda la Comunitat Valenciana está experimentando un crecimiento robusto, en gran parte debido a la llegada de nuevos residentes.
En los últimos tres años, el padrón de Valencia ha sumado casi 40.000 nuevos habitantes, pasando de 807.693 a 844.424 personas. Sin embargo, la construcción de nuevas viviendas no avanza al mismo ritmo.
Un déficit estructural
Actualmente, las promotoras entregan alrededor de 3.000 viviendas nuevas al año en Valencia. Esta cifra es claramente insuficiente para absorber la nueva demanda. Los analistas advierten que en el conjunto de la Comunitat Valenciana se genera un déficit anual de 20.000 viviendas. Las proyecciones a futuro agravan la preocupación: el servicio de análisis de CaixaBank prevé la llegada de un millón de inmigrantes a la región en los próximos diez años, lo que podría intensificar aún más el desajuste si no se toman medidas.
Los promotores, por su parte, alertan de que uno de los principales obstáculos para aumentar el ritmo de construcción es la falta de suelo disponible para edificar.
La intervención pública ante la especulación
Este contexto de alta demanda y escasez ha abierto la puerta a operaciones especulativas. Un caso que generó un amplio debate social ocurrió en mayo, cuando la sociedad de inversión Ktesios firmó la reserva de un edificio completo de 134 pisos en Valencia. La intención era adquirirlos a un precio de 67.000 euros por unidad para destinarlos íntegramente al mercado del alquiler.
La operación, que implicaba un desembolso de 900.000 euros en concepto de arras, provocó una fuerte reacción social. Ante la polémica, el Ayuntamiento de València decidió intervenir, ejerciendo su derecho de tanteo para adquirir el edificio y destinar las 134 viviendas a su parque de alquiler social.
Infraestructuras que aumentarán el atractivo de la región
Paralelamente a la crisis de vivienda, la Comunitat Valenciana se prepara para un salto cualitativo en sus infraestructuras de transporte que previsiblemente aumentará su atractivo como lugar de residencia y trabajo.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmó recientemente que el Corredor Mediterráneo conectará con alta velocidad Almería y la frontera francesa a partir del año 2027.
Esta infraestructura clave permitirá reducir drásticamente los tiempos de viaje. A partir de 2027:
- El trayecto en alta velocidad entre València y Alicante durará aproximadamente 50 minutos.
- La conexión entre València y Barcelona se realizará en cerca de dos horas.
La finalización de esta obra, que conectará la segunda y tercera ciudad más grande de España por alta velocidad, mejorará la competitividad económica de la región. Sin embargo, también podría ejercer una presión adicional sobre un mercado de la vivienda que ya se encuentra al límite de su capacidad.





