Una nueva modalidad de ocupación ilegal, conocida como 'inquiokupación', se está extendiendo por la Comunitat Valenciana y el resto de España, poniendo en riesgo a cerca de un millón de apartamentos turísticos. Los propietarios se enfrentan a un vacío legal que les deja indefensos, ya que el proceso comienza con un contrato de alquiler legal de corta estancia.
El método es sencillo: una persona reserva una vivienda turística por un par de días, paga la estancia y, una vez finalizado el contrato, se niega a abandonar el inmueble, llegando a cambiar la cerradura. Esta situación, que no implica violencia ni allanamiento, se considera un incumplimiento de contrato y no un delito de usurpación, obligando a los propietarios a iniciar un largo y costoso proceso judicial por la vía civil.
Puntos Clave
- La 'inquiokupación' afecta a apartamentos turísticos tras una reserva legal de corta duración.
- No se considera un delito de usurpación, sino un incumplimiento de contrato, lo que ralentiza el desalojo.
- Propietarios y empresarios denuncian una total desprotección y la aparición de mafias que extorsionan.
- El fenómeno podría provocar la retirada de viviendas del mercado y un aumento de los precios del alquiler.
El 'modus operandi' que explota un vacío legal
El principal problema de la 'inquiokupación' reside en su origen. A diferencia de la ocupación tradicional, aquí existe un título jurídico inicial: un contrato de arrendamiento. El 'inquiokupa' accede a la vivienda de forma totalmente legal, como un turista más.
Una vez dentro, y tras expirar el breve periodo de alquiler, se atrinchera en la propiedad. Cuando el personal de limpieza o el propietario intentan acceder, descubren que la cerradura ha sido cambiada. A partir de ese momento, el ocupante se niega a irse, amparándose en que la disputa es de carácter civil.
Diferencia clave con la ocupación tradicional
La ocupación ilegal o usurpación es un delito penal que ocurre cuando alguien accede a un inmueble sin el consentimiento del propietario, generalmente por la fuerza. En cambio, la 'inquiokupación' parte de un acuerdo contractual, lo que traslada el conflicto a la jurisdicción civil, conocida por su lentitud.
Esta situación deja a los propietarios en una situación de extrema vulnerabilidad. No pueden cortar los suministros ni cambiar la cerradura, ya que podrían ser acusados de un delito de coacciones. Su única vía es presentar una demanda de desahucio por la vía civil, un proceso que puede alargarse durante meses o incluso años.
La voz de los afectados: extorsión y desamparo
Los empresarios del sector turístico en la Comunitat Valenciana ya han comenzado a sufrir las consecuencias. Un importante hotelero de la región, que gestiona también apartamentos turísticos, relató un episodio reciente que ilustra la gravedad del problema.
"Nos han okupado un apartamento turístico tras una reserva de dos días", explicó el empresario. Al intentar recuperar la vivienda, la respuesta del ocupante fue una amenaza directa: "Tengo muchos amigos, por lo que si me molestas te okuparemos todo el edificio".
Este testimonio evidencia que detrás de muchos de estos casos podrían operar mafias organizadas que buscan extorsionar a los propietarios. La sensación de indefensión es total y ha llevado a muchos a replantearse su modelo de negocio.
Durante una jornada sobre la ocupación de viviendas celebrada en Benidorm, Paco Delgado, propietario del camping Arena Blanca, expresó el sentir general del sector.
"Estamos en el mundo al revés. Los que tenemos viviendas preferimos no alquilarlas porque nos metemos en un fregado. Estamos desamparados y el Estado prefiere ponerse del lado de los delincuentes".
La perspectiva judicial y las posibles soluciones
La complejidad del fenómeno ha sido confirmada por expertos legales. Alberto Moral Prieto, magistrado titular del juzgado de lo Penal número 9 de Valencia, fue claro al respecto durante la jornada en Benidorm.
"El problema que nos hemos encontrado con las viviendas turísticas es que, efectivamente, se alquilan, se ocupan legalmente durante el periodo de tiempo que están siendo alquiladas y con posterioridad no se abandonan", afirmó el juez. Moral Prieto subrayó que, al no existir delito, "no queda otra que ir a la vía civil".
Un sistema judicial lento
El magistrado Alberto Moral Prieto compartió un dato revelador sobre la lentitud de los procesos judiciales relacionados con la ocupación: "Llevo más de 2.000 causas y aún no he tenido un juicio rápido". Esta realidad agrava la desesperación de los propietarios afectados.
Ante este panorama, los propietarios buscan fórmulas para protegerse. El propio Paco Delgado explicó una medida que ha implementado en sus contratos:
- Cláusula de domicilio habitual: "Cuando hago el contrato de check-in, incluyo una condición donde el cliente manifiesta que cuenta con domicilio habitual y que está de vacaciones".
- Posible delito de estafa: "Si no tiene domicilio habitual, estaríamos ante una estafa y no un fraude, por lo que se puede presentar la correspondiente denuncia", argumentó.
Por su parte, el magistrado Moral Prieto sugirió que soluciones tecnológicas como las "mirillas electrónicas" podrían ofrecer una capa adicional de seguridad y prueba.
Impacto en el mercado de la vivienda
La creciente amenaza de la 'inquiokupación' no solo afecta a los propietarios individuales, sino que tiene el potencial de desestabilizar todo el mercado del alquiler. Muchos empresarios están considerando retirar sus propiedades del mercado turístico ante la falta de garantías legales.
Esta reducción de la oferta, sumada a la reticencia de destinar estas viviendas al alquiler de larga duración por el miedo a la morosidad y la ocupación, generará una mayor presión sobre los precios. Con menos pisos disponibles y mayores riesgos para los arrendadores, el coste del alquiler, tanto turístico como residencial, podría experimentar un aumento significativo en los próximos meses.
El sector reclama con urgencia cambios legislativos que agilicen los procesos de desalojo y ofrezcan una mayor protección a los propietarios para evitar que el problema se cronifique y afecte gravemente al acceso a la vivienda.





