Tras la devastadora DANA de octubre, la Generalitat Valenciana ha anunciado una profunda revisión del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación (PATRICOVA). Esta actualización ampliará las restricciones a la construcción en áreas de riesgo y adaptará el urbanismo a la nueva realidad de fenómenos meteorológicos extremos.
Puntos Clave
- Se endurecerán las limitaciones para construir en zonas con riesgo de inundación.
- Los nuevos mapas de riesgo se basarán en eventos extremos con periodos de retorno de hasta 2.000 años, frente a los 500 actuales.
- La revisión se realizará en dos fases, comenzando por las cuencas más afectadas por la DANA de 2024.
- La Universitat Politècnica de València liderará los estudios técnicos para redefinir las áreas inundables.
Una respuesta a la nueva realidad climática
El anuncio fue realizado por Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, ante la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP). Martínez Mus enfatizó que esta medida responde a la necesidad de proteger a la ciudadanía ante eventos climáticos cada vez más frecuentes y severos.
"No es un mero trámite administrativo, sino una decisión que tiene que ver con la seguridad de las personas", afirmó el vicepresidente. La decisión llega después de que la DANA de octubre de 2024 superara todas las previsiones, demostrando que los modelos actuales son insuficientes.
Un historial marcado por las inundaciones
La Comunitat Valenciana tiene una larga historia de inundaciones catastróficas. Episodios como la gran riada de Valencia de 1957, las inundaciones en la Ribera del Júcar en los años 80 y la DANA de 2019 en la Vega Baja han dejado una profunda huella en la memoria colectiva y en la ordenación del territorio.
Nuevos criterios científicos para definir el riesgo
La principal novedad de la revisión del PATRICOVA es la adopción de un enfoque científico más exigente. Los expertos, liderados por Félix Francés García, Catedrático de la Universitat Politècnica de València (UPV), trabajarán con modelos que simulan episodios con periodos de retorno de hasta 2.000 años.
Este cambio se debe a la evidencia de que los eventos con precipitaciones superiores a 500 mm, antes considerados excepcionales, son cada vez más probables. El objetivo es obtener una cartografía mucho más precisa del riesgo real.
"Cuando la realidad supera los escenarios previstos, la respuesta no puede ser la resignación, sino el conocimiento", declaró Martínez Mus, subrayando la importancia de basar las decisiones en datos científicos actualizados.
Los trabajos de revisión ya han sido adjudicados a la UPV, una institución de referencia en estudios hidráulicos. Sus conclusiones serán la base para futuras decisiones sobre usos del suelo y planificación urbana en toda la comunidad.
Implementación en dos fases
La actualización del plan se desarrollará de forma escalonada para agilizar la respuesta en las zonas más vulnerables. El proceso se ha dividido en dos fases claras:
- Primera Fase: Se centrará en las cuencas fluviales que sufrieron un mayor impacto durante las riadas de 2024. La necesidad de actuación en estas áreas es inmediata para evitar futuras catástrofes.
- Segunda Fase: El análisis y la nueva metodología se extenderán al resto del territorio de la Comunitat Valenciana. Esto garantizará una visión global y coherente en la gestión del riesgo de inundación a largo plazo.
Este enfoque por etapas permite actuar con urgencia donde más se necesita sin descuidar una planificación integral para toda la región.
Mayor superficie protegida
Según las previsiones iniciales, los nuevos mapas de riesgo reflejarán una superficie inundable considerablemente mayor que la actual. Esto implicará que más terrenos pasarán a tener limitaciones para nuevos desarrollos urbanísticos, priorizando la seguridad sobre la construcción.
Urbanismo seguro para garantizar el futuro
El conseller insistió en que el objetivo de esta revisión no es frenar el desarrollo económico, sino encauzarlo de una manera segura y sostenible. "Revisar el PATRICOVA no significa desproteger el territorio, sino todo lo contrario: hacer posible nuestro futuro en condiciones de seguridad", afirmó.
Para la Generalitat, una planificación territorial rigurosa es una herramienta que genera confianza tanto para las familias que habitan el territorio como para los ayuntamientos e inversores. La seguridad jurídica y física se considera un pilar fundamental para el progreso.
"Sin planificación no hay seguridad, y sin seguridad no hay futuro", concluyó Martínez Mus. La nueva versión del PATRICOVA busca aprender de las lecciones del pasado para construir un territorio más resiliente y preparado para los desafíos climáticos del siglo XXI.





