La Valencia actual, con su inmenso jardín que la cruza, su conexión con el mar y sus espacios naturales protegidos, no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una visión urbana integral impulsada en la década de 1980 bajo el mandato del alcalde Ricard Pérez Casado. Sus decisiones sentaron las bases de una ciudad que aprendió a reconciliarse con su geografía y a priorizar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Desde la transformación del antiguo cauce del río Turia en un pulmón verde hasta la protección definitiva de la Devesa de El Saler, una serie de actuaciones estratégicas cambiaron para siempre el rostro y el alma de la capital valenciana. Estos proyectos, muchos de los cuales siguen siendo pilares de la vida urbana, nacieron de una idea clara: modernizar sin destruir la identidad.
Hitos de la transformación urbana de Valencia
- Jardín del Turia: Conversión del antiguo cauce en un parque de 110 hectáreas, desechando el plan de una autopista.
- Protección de El Saler: Paralización definitiva de la urbanización de la Devesa y creación del Parque Natural de La Albufera.
- Palau de la Música: Construcción de un referente cultural dentro del nuevo jardín para dinamizar el espacio.
- Plan General de 1986: Creación de un marco urbanístico coherente que ordenó el crecimiento y protegió el paisaje.
- Impulso del Metro: Inicio de la modernización del transporte público para vertebrar el área metropolitana.
El Jardín del Turia: de cicatriz a pulmón verde
Pocas decisiones han tenido un impacto tan profundo en Valencia como la creación del Jardín del Turia. Tras la devastadora riada de 1957, el antiguo cauce del río quedó seco, una enorme franja de tierra vacía que partía la ciudad en dos. Durante años, los planes oficiales contemplaban convertirlo en una autopista de seis carriles que conectara el puerto con el aeropuerto.
Sin embargo, una fuerte movilización ciudadana bajo el lema “El llit del Túria és nostre i el volem verd” (El cauce del Turia es nuestro y lo queremos verde) cambió el curso de la historia. El gobierno municipal de Ricard Pérez Casado recogió esta demanda y la convirtió en el proyecto urbano más ambicioso de la ciudad.
Un parque único en Europa
El Jardín del Turia se extiende a lo largo de más de diez kilómetros y ocupa 110 hectáreas. Atraviesa la ciudad de oeste a este, conectando barrios y sirviendo como un gran espacio cívico, deportivo y cultural para todos los valencianos.
Bajo su mandato se impulsó el desbroce del cauce y se encargó el diseño al arquitecto Ricardo Bofill. En 1986 se inauguró el primer tramo, dando inicio a lo que hoy es la columna vertebral verde de Valencia, un ejemplo estudiado en manuales de urbanismo de todo el mundo.
La defensa de El Saler: un triunfo ecologista
Mientras la ciudad luchaba por su río, otra batalla crucial se libraba al sur: la defensa de la Devesa de El Saler. Un plan urbanístico aprobado durante el franquismo amenazaba con destruir este valioso ecosistema mediterráneo, ubicado en el corazón del Parque Natural de La Albufera, para construir hoteles y torres de apartamentos.
El poder de la ciudadanía
La movilización ciudadana de 1974 fue una de las primeras grandes protestas ecologistas en España. Logró frenar temporalmente el proyecto, pero fue el primer ayuntamiento democrático el que le dio el golpe definitivo.
El gobierno de Pérez Casado tomó la decisión política de enterrar para siempre ese modelo desarrollista. En 1982 se aprobó el Plan Especial de Protección de la Devesa, y en 1986, el área fue declarada Parque Natural de La Albufera. Esta acción no solo salvó un paraje natural de valor incalculable, sino que también definió un nuevo modelo de ciudad que valora su paisaje como patrimonio colectivo.
Cultura y conexión como motores de cambio
La visión de Pérez Casado no se limitaba a los espacios verdes. Entendía que una ciudad moderna necesitaba infraestructuras culturales y de movilidad que la cohesionaran y la proyectaran hacia el futuro. Tres proyectos destacan en este ámbito.
El Palau de la Música
La decisión de construir el Palau de la Música en el Jardín del Turia fue controvertida en su momento. Algunos criticaron la ubicación en una zona entonces poco transitada. Sin embargo, la apuesta fue firme: el nuevo jardín debía llenarse de vida y de contenido. Hoy, el Palau es un referente cultural inseparable del paisaje del Turia, demostrando cómo la cultura puede actuar como un potente dinamizador urbano.
La apertura al mar
Valencia había vivido históricamente de espaldas a su litoral, separada por las vías del tren y una planificación deficiente. El nuevo eje verde del Turia ofrecía una oportunidad única para coser la ciudad hasta el Mediterráneo. Se sentaron las bases para eliminar esas barreras físicas y mentales, un proceso que se desarrollaría en años posteriores pero cuya lógica nació en esta época.
El nacimiento de Metrovalencia
Frente a un modelo de ciudad dominado por el vehículo privado, se apostó por un transporte público metropolitano eficaz. Se impulsó la modernización de las antiguas líneas de tren de vía estrecha para crear una red integrada de metro. Este fue el germen del actual Metrovalencia, un sistema clave para conectar los barrios de la ciudad y los municipios del área metropolitana.
El Plan General de 1986: la ciudad pensada
Todas estas actuaciones no fueron hechos aislados, sino piezas de un puzle coherente articulado por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1986. Este documento fue el primer intento desde la llegada de la democracia de pensar Valencia de una forma global y estructurada.
El plan apostaba por un crecimiento equilibrado, la recuperación de espacios públicos, la protección del patrimonio y la integración del paisaje en la trama urbana. Aunque no todo se ejecutó como estaba previsto, su influencia fue decisiva y marcó el rumbo del desarrollo de la ciudad durante las siguientes décadas.
El legado de Ricard Pérez Casado no se mide en edificios icónicos, sino en la estructura de una ciudad más habitable, verde y conectada. Sus decisiones, tomadas hace más de 30 años, demuestran que la verdadera modernización consiste en pensar en el bienestar de los ciudadanos a largo plazo.





