El sector citrícola de la Comunidad Valenciana, un pilar histórico de su economía y paisaje, atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Una caída drástica en la producción, la competencia de terceros países y problemas estructurales han llevado a los agricultores a una situación límite, hasta el punto de reclamar un "plan Marshall" para evitar el colapso.
La situación es tan delicada que miles de hectáreas que antes eran un mar de naranjos se están reconvirtiendo a otros cultivos más rentables, como el aguacate, en un intento desesperado por sobrevivir.
Puntos Clave de la Crisis
- Caída de Producción: La cosecha de cítricos ha descendido un 8% respecto a la campaña anterior y un 23,2% en comparación con la media de la última década.
- Competencia Internacional: Las importaciones de países como Sudáfrica, con menores costes y regulaciones, hunden los precios en el mercado europeo.
- Problemas Estructurales: El envejecimiento de las plantaciones y el aumento de los costes de producción reducen la rentabilidad a mínimos históricos.
- Reconversión de Cultivos: Se estima que unas 3.000 hectáreas de cítricos ya se han sustituido por cultivos de aguacate, que ofrecen mayor rentabilidad.
Una Cosecha en Mínimos Históricos
Los datos oficiales pintan un panorama preocupante. Según cifras de la Consejería de Agricultura, la producción citrícola para la campaña 2025-2026 apenas supera los 2,5 millones de toneladas. Esto representa una disminución de 217.126 toneladas en comparación con el ciclo anterior.
Si se amplía la perspectiva, las cifras son aún más alarmantes. La producción actual es un 17,9% inferior al promedio de las últimas cinco temporadas y se desploma un 23,2% si se compara con la media de los últimos diez años. A nivel nacional, la situación no es mejor, con la cosecha más baja de los últimos 16 años.
Factores Climáticos y Estructurales
Parte de esta caída se debe a factores climáticos, como las lluvias excesivas en primavera y las altas temperaturas en momentos clave del desarrollo del fruto. Sin embargo, los líderes del sector señalan que estos son solo la punta del iceberg de problemas estructurales mucho más profundos que llevan años gestándose.
Celestino Recatalá, presidente de la Interprofesional Citrícola Española (Intercitrus), describe el contexto como "complejo", con una producción prevista claramente a la baja que agrava las dificultades de los agricultores.
La Sombra de la Competencia Sudafricana
Uno de los mayores desafíos que denuncian los agricultores es lo que consideran una "competencia desleal" por parte de terceros países, con Sudáfrica en el punto de mira. El acuerdo económico firmado por la Unión Europea con este país en 2016 ha tenido consecuencias devastadoras para las mandarinas tempranas valencianas, cuyo valor se ha desplomado un 40%.
El problema radica en el solapamiento de las campañas. Las mandarinas tardías sudafricanas llegan al mercado europeo justo cuando comienza la temporada valenciana. Según la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), las exportaciones sudafricanas al mercado europeo se han triplicado en la última década, pasando de 53.869 a 180.140 toneladas.
"Cuando los cítricos sudafricanos llegan al final de su calidad, venden con el precio a la baja, perjudicando a los valencianos que tienen que salir a un precio aceptable", explica Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja.
Esta presión sobre los precios dificulta que los productores locales puedan obtener una remuneración justa. Los agricultores sienten que Bruselas ha priorizado otros intereses económicos, sacrificando al sector primario europeo. "Da la impresión de que se han cambiado intereses económicos de la Unión Europea por los intereses del sector primario, renunciando incluso a la seguridad alimentaria", lamenta Aguado.
Riesgo Fitosanitario
Más allá de la competencia económica, el sector advierte del grave riesgo fitosanitario que suponen las importaciones con menores controles. Plagas como la 'mancha negra' o la 'falsa polilla', no presentes en Europa, representan una amenaza constante para la sanidad vegetal de los cultivos valencianos.
El Envejecimiento del Campo y la Huida al Aguacate
A los problemas externos se suman los internos. Una gran parte de los naranjos de la comunidad fueron plantados hace más de 30 años. Estos árboles, ya envejecidos, tienen una menor productividad. La baja rentabilidad impide a los agricultores invertir en la replantación necesaria para modernizar las explotaciones.
El aumento sostenido de los costes de producción (energía, fertilizantes, mano de obra) ha estrangulado los márgenes de beneficio. La situación es tan crítica que ha provocado un éxodo silencioso.
Cristóbal Aguado lo resume de forma contundente:
"Un agricultor con muy poca tierra vivía hace 40 años muy, muy bien. Hoy se moriría de hambre con una explotación media. Prácticamente la mitad de la gente del sector tiene más de 65 años".
Ante esta falta de rentabilidad y relevo generacional, muchos han encontrado una alternativa en el aguacate. Este fruto, con una alta demanda en el mercado europeo, se ha convertido en el nuevo "oro verde" para muchos agricultores valencianos. Se estima que de las 170.000 hectáreas de cultivo abandonadas en la región, unas 30.000 correspondían a cítricos, y una parte importante de ellas ahora acoge plantaciones de aguacate.
Un 'Plan Marshall' para Salvar la Naranja
El sector clama por una intervención decidida de las administraciones. La propuesta de un "plan Marshall" busca una inversión coordinada que permita abordar todos los frentes de la crisis: desde la reconversión de variedades a la lucha contra la competencia desleal y el apoyo fiscal a los productores.
La Consejería de Agricultura ha anunciado que en 2026 lanzará nuevas ayudas dentro de un plan de reconversión citrícola, con el objetivo de que los agricultores puedan "sustituir sus viejas variedades por otras más competitivas y rentables".
Sin embargo, los agricultores insisten en que el principal problema reside en las políticas europeas. "El enemigo lo tenemos en Bruselas, donde se está legislando en contra de los agricultores", sostiene Aguado. Piden al Gobierno central que defienda con firmeza los intereses del campo valenciano frente a las directrices de la Política Agrícola Común (PAC) y los acuerdos comerciales internacionales que, según ellos, están sentenciando a la naranja valenciana.





