Las calles de València han vuelto a ser escenario de protestas agrícolas, con tractores recorriendo el centro de la ciudad para manifestar su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Sin embargo, a pesar de compartir un objetivo común, las movilizaciones han puesto de manifiesto una profunda división entre las distintas organizaciones que representan al sector.
Mientras los agricultores claman por una sola voz para defender sus intereses, las diferencias estratégicas y las acusaciones mutuas entre las asociaciones tradicionales y las nuevas plataformas independientes marcan la actualidad de un sector que se siente al límite.
Puntos Clave
- Diferentes organizaciones agrarias han convocado protestas por separado en València contra el acuerdo UE-Mercosur en las últimas semanas.
- La plataforma Unaspi organizó la protesta más reciente, distanciándose de las asociaciones tradicionales como AVA-ASAJA y La Unió Llauradora.
- Las organizaciones históricas acusan a los nuevos grupos de falta de colaboración y de lanzar críticas destructivas en lugar de buscar la unidad.
- El sector advierte que el acuerdo con Mercosur supondría una "competencia desleal" y la "ruina total" para la agricultura familiar valenciana.
Un Mismo Enemigo, Tres Estrategias Diferentes
En menos de dos semanas, València ha sido testigo de dos tractoradas con idéntico propósito: frenar la ratificación del acuerdo con Mercosur. La primera, convocada por La Unió Llauradora el pasado 18 de diciembre, congregó a unos 500 agricultores y una treintena de tractores. La segunda, este martes, organizada por la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), reunió a cerca de 200 productores con un número similar de vehículos.
Mientras tanto, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), otra de las grandes voces del campo, optó por llevar su reivindicación directamente a Bruselas el mismo 18 de diciembre, coincidiendo con la Cumbre Europea. Esta dispersión de esfuerzos ha generado preguntas sobre la capacidad del sector para presentar un frente unido, como sí ocurrió en las masivas protestas de 2024.
¿Qué es el acuerdo UE-Mercosur?
Es un tratado de libre comercio negociado durante más de 20 años entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Su objetivo es eliminar aranceles y facilitar el comercio de bienes y servicios. Sin embargo, los agricultores europeos argumentan que permitirá la entrada de productos agrícolas sudamericanos producidos con estándares medioambientales y fitosanitarios mucho menos exigentes que los suyos, creando una competencia imposible de asumir.
Acusaciones de Deslealtad y Falta de Diálogo
La razón de esta división parece residir en la postura de Unaspi, una plataforma de reciente creación que se muestra muy crítica con las organizaciones agrarias tradicionales. Fuentes de La Unió y AVA-ASAJA explican que Unaspi ha rechazado colaborar, acusándolas de ser ineficaces en la defensa de los intereses de los agricultores y de simple "postureo".
Desde La Unió señalan que no han mantenido ningún contacto con esta nueva plataforma. "Nunca los hemos visto en las mesas de negociación con las Administraciones", afirman, lamentando además haber recibido insultos por parte de la plataforma en redes sociales. Subrayan que lo importante es que el malestar se visibilice en la calle, pero cuestionan las formas de los nuevos actores.
"Si esos son los nuevos dirigentes que llegan para salvar al campo, estamos apañados", indican fuentes de La Unió, reivindicando sus casi 50 años de trayectoria.
Por su parte, AVA-ASAJA asegura que Unaspi nació con la intención de "complementar" a las organizaciones existentes, no de unirse a ellas. "Nunca han querido la unidad del sector", explican. También confirman haber sido objeto de críticas por parte de los independientes. "Que hagan su camino pero que respeten el nuestro", añaden desde la organización.
La Amenaza de una "Ruina Total"
Más allá de las disputas internas, el mensaje de fondo es unánime y alarmante. Los agricultores advierten que la firma del tratado con Mercosur sería la "puntilla definitiva" para el campo valenciano y europeo.
El Campo Español en Cifras
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) citados por Unaspi, entre 2009 y 2020 España perdió 74.925 explotaciones agrarias (-7,6%) y 73.054 explotaciones ganaderas (-30,1%). Una tendencia que, según denuncian, se agravará con el nuevo acuerdo.
Víctor Viciedo, presidente de la Asociación de Labradores Independientes Valencianos, fue contundente durante la última protesta. Advirtió que el acuerdo supondría la entrada de productos de "un continente con una superficie cuatro veces la de Europa", donde dominan grandes corporaciones agroalimentarias.
"Nosotros aquí somos todo agricultura de familias y van a crear una competencia desleal asfixiante que progresivamente nos va a ir sustituyendo", afirmó Viciedo. Alertó sobre las consecuencias directas para los consumidores:
- Pérdida de la soberanía alimentaria.
- Precios finales más elevados a largo plazo.
- Riesgo de desabastecimiento de los mercados.
- Imposición de precios por parte de grandes corporaciones.
Los manifestantes critican la "hipocresía" de Bruselas, que por un lado impone a los agricultores europeos estrictas normativas medioambientales y burocráticas (los llamados "eco regímenes") que encarecen la producción, y por otro, se dispone a firmar acuerdos que "aumentan la contaminación global" y fomentan la deforestación en la Amazonía.
Un Futuro Incierto y la Promesa de Más Movilizaciones
La presión ejercida por agricultores de varios países, especialmente Francia e Italia, logró posponer la firma del acuerdo, inicialmente prevista para diciembre. Ahora, con la vista puesta en enero, el sector se prepara para un mes clave.
AVA-ASAJA ya ha anunciado que presentará un nuevo calendario de movilizaciones para continuar la lucha. No descartan convocar al resto de organizaciones para intentar, esta vez sí, una acción conjunta. La pregunta es si las diferencias podrán superarse ante una amenaza que todos consideran existencial.
Mientras tanto, el campo valenciano sigue clamando en las calles, aunque lo haga por separado. Una voz dividida que, sin embargo, grita el mismo mensaje de socorro ante lo que consideran una sentencia de muerte para su modo de vida y para la seguridad alimentaria de toda Europa.





