A partir de este año, los residentes y comerciantes de Valencia comenzarán a pagar una nueva tasa de basuras. Esta medida, derivada de una ley estatal que adapta la normativa europea, obliga a los ayuntamientos a cubrir el coste total de la recogida y tratamiento de residuos con un impuesto específico. El Ayuntamiento de Valencia ha establecido las cuotas y ha ampliado el plazo para solicitar diversas bonificaciones.
El consistorio prevé emitir alrededor de 440.500 recibos, con una recaudación estimada de 47,6 millones de euros para financiar íntegramente el servicio. Mientras que el recibo medio para una vivienda se situará en torno a los 90 euros anuales, casi la mitad de los hogares pagará una de las cuotas más bajas, fijada en 39,14 euros.
Puntos Clave de la Nueva Tasa
- Obligación legal: La tasa responde a una ley estatal de 2022 que exige a los municipios cubrir el 100% del coste del servicio de residuos.
- Coste medio: El recibo promedio para una vivienda será de 90,59 euros al año, mientras que para los comercios rondará los 243 euros.
- Plazo para descuentos: El Ayuntamiento ha ampliado hasta el 31 de mayo de 2026 el periodo para solicitar bonificaciones.
- Criterio de cálculo: La cuota se determinará en función del consumo de agua, considerado un indicador indirecto de la generación de residuos.
¿Por qué se implementa esta nueva tasa?
La creación de esta tasa no es una decisión exclusiva del Ayuntamiento de Valencia. Responde a una ley nacional aprobada en 2022, que a su vez adapta directrices europeas sobre gestión de residuos. La normativa busca que el sistema sea financieramente sostenible y transparente, obligando a que cada ciudadano pague por el coste real del servicio que recibe.
Hasta ahora, parte de los gastos de recogida y tratamiento de basuras se financiaban a través de otros impuestos municipales o con cargo a los presupuestos generales. La nueva ley prohíbe esta práctica y exige una tasa finalista, es decir, un impuesto cuya recaudación se destine únicamente a este fin.
Una medida de aplicación nacional
Todos los municipios españoles con más de 5.000 habitantes deben aplicar una tasa similar. El objetivo es unificar criterios y asegurar que la gestión de residuos no genere déficit en las arcas municipales, promoviendo el principio de "quien contamina, paga".
El gobierno municipal, compuesto por PP y Vox, ha manifestado su desacuerdo con la medida, calificándola de "basurazo" impuesto por el Gobierno de España. Sin embargo, han señalado que su aplicación es ineludible y que han trabajado para que su impacto sea el menor posible.
¿Cuánto pagará cada hogar y negocio?
El Ayuntamiento ha diseñado un sistema de tramos para calcular el importe que corresponde a cada recibo. Para ello, se utilizará el consumo de agua como principal indicador, ya que se considera la forma más justa de estimar la cantidad de residuos generados por una vivienda o actividad económica ante la falta de sistemas de medición individual.
Según las estimaciones municipales, se emitirán aproximadamente 440.500 recibos. El reparto de costes es el siguiente:
- Viviendas: El recibo medio anual será de 90,59 euros. Sin embargo, casi la mitad de los hogares valencianos (cerca de 220.000) abonarán una de las cuotas más reducidas, de 39,14 euros al año.
- Actividades económicas: Para comercios, oficinas y otras empresas, el recibo medio anual se situará en torno a los 243 euros.
La recaudación total prevista con esta nueva tasa asciende a 47,6 millones de euros, cifra que, según el consistorio, cubre exactamente el coste anual del servicio de recogida, transporte y tratamiento de residuos en la ciudad.
Ampliación de plazos y bonificaciones disponibles
Con el objetivo de facilitar la adaptación a esta nueva obligación fiscal, la Junta de Gobierno Local ha aprobado extender el plazo para solicitar reducciones y bonificaciones. Los ciudadanos y empresas interesados tendrán hasta el 31 de mayo de 2026 para presentar sus solicitudes, una vez que la medida sea ratificada en el pleno municipal.
El Ayuntamiento ha establecido una serie de descuentos para aliviar la carga económica en determinados colectivos y premiar las buenas prácticas ambientales. Las ayudas que se pueden solicitar son:
Descuentos para familias y colectivos vulnerables
- Familias numerosas: Podrán obtener un 30% de descuento en el recibo de su vivienda habitual. Para muchas de ellas, la bonificación se aplicará de forma automática si ya disfrutan de una reducción en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Los inquilinos también podrán solicitarla.
- Familias con bajos recursos: Se aplicará un 30% de descuento a aquellas unidades familiares cuyos ingresos no superen el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM).
Bonificaciones por prácticas sostenibles
- Uso de ecoparques: Los ciudadanos que acudan al menos una vez al año a los ecoparques fijos o móviles de la ciudad recibirán un descuento de 10 euros.
- Reducción del desperdicio alimentario: Las empresas de alimentación y hostelería que colaboren activamente con entidades sociales para donar excedentes de comida podrán beneficiarse de un 10% de descuento.
- Recogida puerta a puerta: Los comercios adheridos al sistema municipal de recogida de papel y cartón puerta a puerta tendrán una bonificación de 50 euros.
"Dentro de las limitaciones legales, estas bonificaciones permiten aliviar el impacto de la tasa, especialmente en familias y pequeños comercios", defienden fuentes del consistorio.
Además, aquellas actividades económicas que puedan demostrar que gestionan la totalidad de sus residuos a través de un gestor privado autorizado quedarán totalmente exentas de pagar esta tasa municipal.
El reciclaje individual y su impacto en el recibo
Una de las dudas más frecuentes entre los ciudadanos es si su esfuerzo individual por separar los residuos en casa se verá reflejado en una rebaja directa en el recibo. La normativa actual no obliga a los ayuntamientos a instalar sistemas que midan la cantidad de basura que genera cada vivienda de forma individualizada.
Por este motivo, aunque se incentiva el uso de ecoparques, el reciclaje diario en los contenedores de colores no se traduce en un descuento directo en la factura. El sistema se basa en estimaciones (como el consumo de agua) y no en la producción real de residuos por hogar, lo que limita la capacidad de premiar de forma más precisa a quienes más reciclan.





