La incertidumbre sobre el tipo de toro apto para la plaza de València ha generado un profundo malestar entre los criadores de lidia, quienes denuncian la falta de un criterio unificado en los reconocimientos veterinarios. A las puertas de la Feria de Fallas, ganaderos de prestigio exigen claridad y coherencia para poder presentar animales acordes a lo que demanda una de las plazas más importantes de España.
Este debate, que enfrenta la visión de los criadores con la de los equipos veterinarios y la autoridad, se intensificó tras la pasada feria, cuando la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) formalizó una queja ante la Diputación de València. La principal reclamación se centra en la subjetividad del concepto de "trapío" y la disparidad de criterios que, según afirman, genera un caos en la selección de las corridas.
Puntos Clave
- Ganaderos denuncian la falta de un criterio definido para la aprobación de toros en València.
- La queja formal se centra en la subjetividad del "trapío" y la inconsistencia en las inspecciones veterinarias.
- Figuras como Borja Domecq y Álvaro Martínez Conradi señalan que se rechazan toros por la curvatura de sus cuernos.
- Un veterinario con experiencia afirma que "el toro con trapío vale un dinero y hay que pagarlo".
- El debate pone en juego el prestigio de las ganaderías y la calidad del espectáculo en la Feria de Fallas.
La Raíz del Conflicto: ¿Qué Toro Quiere València?
La pregunta sobre cuál es el prototipo de toro para la plaza de València no tiene una respuesta sencilla. Para los propios ganaderos, la contestación es alarmante: "No está definido". Así de contundente se muestra Borja Domecq, propietario de la legendaria ganadería de Jandilla, al describir la situación que enfrentan cada año al preparar sus corridas para Fallas.
La frustración alcanzó su punto álgido en la última edición de la feria, llevando a la RUCTL a presentar una queja formal. En ella, se señalaban varios problemas recurrentes. El principal es la ausencia de un "criterio único" durante los reconocimientos, donde la decisión final puede variar drásticamente dependiendo del equipo veterinario de turno. Esta inconsistencia, argumentan, provoca que toros previamente seleccionados y considerados idóneos sean rechazados sin una explicación coherente.
Otro punto de fricción fue el estado de los corrales. Los ganaderos denunciaron que la retirada de la arena, posiblemente por las lluvias, dejó el suelo de cemento expuesto. Este contacto directo con las pezuñas de los animales habría provocado erosiones y cojeras, afectando su aptitud para la lidia y condicionando el resultado del reconocimiento veterinario.
El "Trapío" como Concepto Subjetivo
El término "trapío" se refiere a la presencia y conformación de un toro de lidia, un concepto esencial en la tauromaquia pero inherentemente subjetivo. Según los criadores, este ha sido el argumento utilizado para rechazar animales "sin más razón que ese listón discutible".
Reglamento vs. Realidad
El reglamento para plazas de primera categoría como València estipula un peso mínimo de 460 kilos. Sin embargo, en la práctica, se suele tomar como referencia no oficial un peso superior a los 500 kilos para garantizar una presencia imponente, aunque no sea un requisito legal.
Borja Domecq lo resume con un ejemplo práctico: "una misma jornada nos quitan tres toros y nos aprueban otros tres sin apenas explicación coherente". Para él, el toro ideal para València debería ser el de una plaza de primera: "guapo de hechuras, con sus 500 kilos y con su cara por delante".
La Voz de los Ganaderos: Prestigio y Esfuerzo en Juego
Más allá de las pérdidas económicas, lo que más preocupa a los criadores es el prestigio de sus ganaderías. Álvaro Martínez Conradi, de La Quinta, subraya el enorme esfuerzo que implica preparar una corrida para una feria de la importancia de Fallas. "Nos jugamos nuestro prestigio. Llevamos lo mejor de nuestra casa", afirma, recordando el trabajo de todo su equipo, desde mayorales hasta vaqueros.
"Debería de haber una coherencia, un consenso entre la autoridad y el ganadero".
Martínez Conradi coincide con Domecq en un detalle específico: la morfología de los cuernos. "Hemos detectado que si llevamos un toro que cierra la cara, que enseñe la curva del pitón, nos lo rechazan", explica Domecq. Martínez Conradi lo confirma: "no le gusta el toro con el pitón vuelto", una característica que, paradójicamente, es apreciada en otras plazas como la de Sevilla.
Esta aparente preferencia por toros con cuernos más abiertos o que "enseñen la cara" obliga a los ganaderos a seleccionar animales específicos para València, lo que complica aún más su labor. "Cada plaza tiene que tener su personalidad, un gusto definido", concede el ganadero de La Quinta, pero insiste en la necesidad de un diálogo y consenso.
Casos de Éxito Recientes
A pesar de las dificultades, València ha sido escenario de toros excepcionales. 'Famoso', de La Quinta, fue premiado con la vuelta al ruedo en las Fallas pasadas. 'Frenoso', de Victoriano del Río, también recibió el mismo honor tras una gran faena de Roca Rey. Y en la Feria de Julio de 2024, 'Escondido', de Santiago Domecq, fue indultado y ahora ejerce como semental.
La Perspectiva Veterinaria y el Futuro
Desde el otro lado del debate, la visión es diferente. Gerardo Rojo, un veterinario de amplia trayectoria en la plaza de València, ofrece su definición del toro ideal para la ciudad. Debe ser "un animal, dentro de su encaste, rematado, cuajado y con cara". Sobre el peso, aclara que "no debe estar gordo, pero sí musculado y fuerte".
Rojo introduce un factor clave en la discusión, el económico, con una frase lapidaria: "El toro con trapío vale un dinero y hay que pagarlo. Eso lo saben los veedores y los empresarios". Su declaración apunta a que la calidad y la presencia exigidas tienen un coste que debe ser asumido por las empresas organizadoras.
Por su parte, Santiago Domecq, que volverá a València tras el histórico indulto de 'Escondido', considera que el toro para esta plaza debe estar "bien presentado", lo que implica "animales voluminosos, pero con las caras recogidas". También recuerda la dificultad añadida de las fechas de Fallas, que al ser a principio de temporada, complica que los toros alcancen su punto óptimo de remate debido al frío y las lluvias.
Mientras el debate continúa, los ganaderos ya tienen sus esperanzas puestas en la próxima feria. Jandilla tiene apartados nueve toros, y La Quinta, once. Todos esperan que este año prime el sentido común y la coherencia para que el principal protagonista de la fiesta, el toro, pueda brillar en el ruedo valenciano.





