Una investigación arqueológica de largo recorrido ha confirmado el origen de los primeros pobladores de València. Expertos de la Universitat de València y el Instituto Catalán de Arqueología Clásica han establecido que los fundadores de la ciudad en el año 138 a.C. fueron los Peligni, un pueblo itálico procedente de la región de los Abruzos, en el centro de la actual Italia. Las conclusiones se basan en el estudio de ritos funerarios y tumbas únicas halladas en el centro histórico de la ciudad.
Este descubrimiento, presentado en un congreso internacional, no solo reescribe los primeros capítulos de la historia de València, sino que también ha impulsado una propuesta de hermanamiento con la localidad italiana de Corfinio, antigua capital de los Peligni, para reforzar los lazos históricos que ahora salen a la luz.
Puntos Clave
- Investigadores confirman que el pueblo itálico de los Peligni fundó València en el 138 a.C.
- La evidencia principal proviene de tumbas y ritos funerarios hallados cerca de la calle Quart, idénticos a los de la región de los Abruzos en Italia.
- Un nuevo tramo de la muralla romana republicana ha sido descubierto, ampliando el tamaño conocido de la ciudad original.
- El ayuntamiento de Corfinio, antigua capital peligna, ha propuesto un hermanamiento con València para celebrar su historia compartida.
Un misterio arqueológico resuelto
Durante décadas, los arqueólogos han debatido sobre la identidad exacta de los primeros colonos que establecieron la ciudad romana de Valentia. Si bien su filiación itálica era conocida, su procedencia específica era una de las grandes incógnitas de la arqueología valenciana.
Ahora, las conclusiones presentadas en el Congreso Internacional de Arqueología “La fundación de Valentia y el final de los pueblos itálicos e ibéricos”, celebrado en la Facultad de Geografía e Historia de la UV, aportan una respuesta definitiva. El equipo de investigadores, liderado por Albert Ribera, ha conectado directamente a los primeros valencianos con los Peligni.
David Quixal, profesor de Arqueología de la UV y uno de los coordinadores del congreso, explica que los hallazgos recientes “establecen una clara relación entre los primeros habitantes de València y los de varias zonas del centro-sur italiano”.
Las tumbas como prueba definitiva
La clave de la investigación se encuentra en los descubrimientos realizados hace más de treinta años en las calles Quart y Cañete. Allí se encontraron unas extrañas tumbas de cámara con nicho lateral, cuya tipología no se correspondía con los enterramientos romanos o ibéricos habituales en la península.
Estos entierros presentaban una asombrosa similitud en su estructura, ritos y ajuares funerarios con las necrópolis encontradas en torno a Corfinio, la antigua capital de los Peligni. Estas tumbas, conocidas en Italia como grotteicella, son una seña de identidad de la cultura peligna prerromana.
“El gran parecido entre las necrópolis de la zona de Corfinio y la de la València de finales del siglo II a.C. ha sido fundamental para establecer esta conexión directa”, señalan los investigadores.
Un viaje de 2.100 años
Los restos funerarios estudiados datan de hace más de 2.100 años, correspondientes a las primeras generaciones que habitaron Valentia tras su fundación. El análisis comparativo ha permitido confirmar que estos colonos trajeron consigo sus tradiciones y costumbres desde el corazón de la península itálica.
Un lazo histórico que renace
La confirmación de este origen compartido ha tenido un eco inmediato. Desde la pequeña localidad de Corfinio, su alcalde, Romeo Contestabile, ha propuesto formalmente un hermanamiento entre ambas ciudades. El objetivo es consolidar esta relación histórica y poner en valor un patrimonio cultural que une a las dos comunidades a través de los siglos.
Valentia era más grande de lo que se pensaba
El congreso también sirvió como escenario para presentar otro hallazgo de gran relevancia: un nuevo tramo de la muralla republicana de Valentia. El descubrimiento, realizado en septiembre de 2023 y dirigido por la arqueóloga Marisa Serrano, modifica la cartografía de la ciudad fundacional.
Este tramo de muralla sugiere que los límites de la primera ciudad latina eran considerablemente más extensos de lo que se creía hasta ahora. Concretamente, el hallazgo implicaría añadir una manzana completa de casas al este del trazado que se consideraba el límite original.
El impacto de Roma en el territorio ibérico
La fundación de Valentia se enmarca en un proceso más amplio de conquista y romanización de la península. Durante el congreso se analizó cómo este proceso afectó de manera desigual a los pueblos ibéricos de la región, como los edetanos en Llíria (Edeta) o los contestanos. Asentamientos importantes como Arse-Saguntum (Sagunto) o Sucro (Albalat de la Ribera) experimentaron ritmos muy diferentes de adaptación, con continuidades y rupturas a lo largo de los siglos II y I a.C. Las Guerras Sertorianas, alrededor del 75 a.C., marcaron un punto de inflexión decisivo en la reorganización de todo el territorio.
Una red de colaboración mediterránea
El congreso forma parte de un proyecto de investigación más amplio financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El proyecto, denominado “QartLand”, realiza un estudio comparado de los paisajes económicos y la organización territorial desde el periodo púnico hasta la romanización en zonas clave como Cartago (Túnez), Sagunto y Sucro.
Esta iniciativa, dirigida por los profesores David Quixal e Iván Fumadó, busca no solo avanzar en el conocimiento científico, sino también tejer redes de colaboración entre distintas localidades mediterráneas unidas por una historia común. Tras las reuniones en Roma y València, se prevé un nuevo encuentro en Italia en 2027 para seguir profundizando en estas conexiones históricas.





