El uso del valenciano en la ciudad de València muestra una tendencia a la baja, con apenas un 15% de la población que lo utiliza de forma habitual. Mientras las cifras de uso social disminuyen, especialmente entre los jóvenes, entidades cívicas luchan por revitalizar la lengua a través de programas de voluntariado e iniciativas digitales, a menudo con recursos limitados.
Datos recientes del barómetro municipal revelan que el 70% de los residentes en la capital se comunica exclusivamente en castellano, y solo un 2% lo hace únicamente en valenciano. Esta situación contrasta con los esfuerzos de colectivos como Escola Valenciana, que buscan nuevas fórmulas para conectar con las nuevas generaciones y mantener viva la lengua en el día a día.
Datos Clave
- Solo el 15% de los residentes en València usa el valenciano habitualmente.
- Un 70% de los ciudadanos de la capital utiliza exclusivamente el castellano en su vida diaria.
- Iniciativas como las 'parelles lingüístiques' han visto caer la participación de 82 a 22 aprendices en tres años.
- El gobierno municipal ha destinado subvenciones a entidades que defienden normas lingüísticas no oficiales.
Un retroceso en el uso social
Las estadísticas reflejan una realidad palpable en las calles de València: el valenciano se oye cada vez menos. Según el barómetro de la Generalitat de 2023, solo un 14,7% de los habitantes de la ciudad se dirige "siempre o generalmente" en valenciano a personas desconocidas, frente a un 66,2% que opta por el castellano. Esta cifra se ha mantenido prácticamente estancada en los últimos años.
Este descenso no es un fenómeno nuevo, pero se ha acentuado. Un estudio de la Plataforma per la Llengua en 2020 ya situaba en un 15% el uso habitual del valenciano en la capital. La consolidación de la Llei d'Ús i Ensenyament del Valencià en los años 90 y la creación de la antigua radiotelevisión pública impulsaron la lengua, pero ese efecto parece haberse diluido con el tiempo.
El papel de las instituciones
La política lingüística ha vuelto al centro del debate. El actual gobierno del Ayuntamiento de València, formado por PP y VOX, ha optado por apoyar económicamente a entidades como Lo Rat Penat y la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV), que promueven las Normes del Puig, una normativa ortográfica distinta a la oficial de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL). Estas ayudas suman más de 100.000 euros.
Este cambio de rumbo también se ha notado en la programación cultural. Los conciertos de Viveros, que en legislaturas anteriores incluían a grupos de música en valenciano como Zoo, La Fúmiga o Antònia Font, presentaron en 2024 un cartel donde figuraban artistas como Bertín Osborne y Taburete, eliminando la presencia de la música en la lengua propia.
Iniciativas ciudadanas para la supervivencia
Frente a la que consideran una falta de apoyo institucional, diversas organizaciones de la sociedad civil continúan trabajando para fomentar el valenciano. Escola Valenciana es una de las más activas, aunque admite que la situación es "bastante preocupante", sobre todo por la desconexión con los jóvenes.
Para abordar este desafío, la entidad está explorando alianzas con creadores de contenido digital y podcasters, como los responsables de "El dolcet pal café", un programa popular entre los millennials valencianos. Sin embargo, la falta de financiación dificulta la formalización de estos proyectos promocionales.
El declive de las 'parelles lingüístiques'
Uno de los programas más emblemáticos de Escola Valenciana es el de las 'parelles lingüístiques', que pone en contacto a voluntarios valencianohablantes con personas que quieren aprender a conversar en la lengua. Desde su creación en 2005, se han formado más de 10.500 parejas en toda la Comunitat Valenciana.
Caída en la participación
En la ciudad de València, el interés por este programa ha disminuido notablemente. En el curso 2022/2023 se inscribieron 82 aprendices. El año pasado, la cifra bajó a 56, y en la campaña actual apenas se han apuntado 22 personas.
A pesar de la caída en las cifras, las historias personales demuestran el valor de la iniciativa. Elena García, natural de Oviedo, aprende valenciano a distancia con la ayuda de su pareja lingüística, Miguel Pardo. "Mis planes son aprobar la oposición en Renfe y trabajar en València", explica en un valenciano fluido. Su motivación inicial fue el amor, ya que su pareja es de Bétera.
"Cuando me entero de que se hospeda un cliente valenciano en el hotel donde trabajo en Oviedo, no dudo en dirigirme a él en la lengua que he aprendido. La verdad es que flipan", comenta Elena.
Enseñando la lengua a los nuevos valencianos
El voluntariado lingüístico también llega a las personas migrantes. Un grupo de cinco voluntarios de Escola Valenciana imparte clases de valenciano a usuarios de Cáritas, la mayoría procedentes de Latinoamérica. Toni Francés, uno de los profesores, explica que el curso de 30 horas les proporciona un certificado útil para los trámites de arraigo y residencia.
Las motivaciones de los alumnos son diversas y prácticas:
- Cuidar a personas mayores que solo hablan valenciano.
- Comunicarse con compañeros de trabajo en sectores como la construcción.
- Integrarse y conocer mejor la cultura de la tierra que los acoge.
El curso no solo se limita al aula. Los voluntarios, entre los que hay un licenciado en Bellas Artes, organizan visitas a lugares emblemáticos como la Llotja o el Mercado Central para conectar la lengua con el patrimonio cultural de la ciudad. Estas iniciativas, aunque a pequeña escala, demuestran que la voluntad de mantener vivo el valenciano persiste en la sociedad civil, a la espera de un mayor impulso institucional.





